lunes, 20 de mayo de 2013

Concaran



Ingreso al pueblo, pero sólo mi imaginación. Era una muy prolija y cuidada ciudad, pequeña, en un llano que a lo lejos permitía ver Traslasierra.




En el recorrido veo casonas antiguas que reflejan el paso del tiempo como la de muchos otros pueblos del interior. En cada grieta se escuchan las historias vividas por sus antiguos habitantes.



También una estación, que un día latió al ritmo de sus pobladores. Hoy, es un pequeño museo que recuerda días felices y en el podemos ver cada uno de los elementos, hasta una gorra del guarda estación colgada. Está al cuidado del Municipio.


Con un cuidador hablé y me informó que la idea del gobierno provincial es conectar nuevamente Villa Dolores con Villa Mercedes en un futuro próximo.

sábado, 18 de mayo de 2013

San Martín


Cruzando por el norte de San Luis para llegar a Traslasierra, tomando parte del mismo camino que había realizado la semana anterior. Llegaría nuevamente a Quines para dirigirme a Villa Dolores. Cuando salgo de del pueblo veo un cartel que indicaba, a mi derecha, General San Martín y  recordé a Eduardo y sus recomendaciones. Cambié de planes y allí me dirigí.

Un bellísimo camino sinuoso que bordeaba un valle y lentamente, iba subiendo un cerro. Como esas cosas del destino, no retraté nada. Lo fotografiaré a mi regreso, me dije.

Perdón… hoy queda una asignación pendiente para regresar a dicho paraíso, porque cambie de planes y tomé otro camino. Solo la foto de un burro, burro fui también yo.


Al llegar a San Martín, me pongo a charlar con el cura y unos pueblerinos que estaban mateando en la vereda. Charla va, charla viene, me hicieron cambiar de planes y tomé rumbo a Concarán, con la idea de hacer una escala previa en una mina (sin saber que estaba fuera de horario para las visitas).


San Martín es un pueblo ubicado en una meseta a una importante altura, la recorrí un rato y documenté mi paso y en ejemplo de su  paz, la máquina de coser en la galería de una casa. 


martes, 14 de mayo de 2013

La Sangre de La Zorra

Una equivocación llena de alegría se produjo cuando llegué a Caucete.
La ruta y mi GPS verbal me jugaron una buena pasada, un error en el rumbo: en vez de seguir la ruta, en una curva termino ingresando a la ciudad.


Como esas cosas sanadoras del destino, me hizo cruzar un paso a nivel y observo a mi derecha una estación  de ferrocarril.
Miro dónde detenerme para no cometer una infracción, cuelgo la cámara al cuello y empiezo a caminar hacia ella.


De repente mis ojos, atentos a todo movimiento, hicieron que mi corazón se lleve una alegría.
Una Zorra circulaba sobre las vías con unos cuantos trabajadores sobre ella. Con toda prisa, ¡a documentar esa alegría reparadora!


Unas cuantas imágenes hasta que se detuvieron frente a la estación. Allí  me llevaron mis piernas, en forma automática.
Debía hablar con ellos, ya que cuando me vieron fotografiarlos sus caras tenían un brillo de sorpresa y felicidad.


La pregunta obligada… ustedes que me conocen desde hace tiempo, ya la saben. “¿Circulan trenes por aquí?”
La respuesta más bella que obtuve, casi al unísono, por los trabajadores fue… SI. Me informaron que por ella, circulan trenes de carga transportando la producción de la zona.


Unos minutos más me detuve allí, no quise interrumpir su labor y puse en orden mi GPS preguntándoles a ellos el camino correcto. Lo cual me informaron, amablemente.

domingo, 12 de mayo de 2013

Comida para el Camino


Era hora de almorzar y en un puesto al costado de la ruta paré a comprarme unos kilos de uvas. Algunas fueron a la conservadora para enfriarse y un “cacho” de casi un kilo fue mi compañero de viaje, tomando asiento junto a mí en una bandeja.

Mi mano derecha tomaba una a una a cada paso, mientras recorría  la ruta.

Esa parada también fue para traerme un recuerdo: unos potes de mermelada de alcayota con nueces y unos vinos pateros.






viernes, 10 de mayo de 2013

Kilometros de Dolor


Los siguientes kilómetros me devoraron el corazón y las lágrimas fueron regando tanta sequía que observaba alrededor.


No sé si el llanto de los pueblos que en la cercanía viven o las lluvias de verano en las cumbres, fueron las que se comieron los terraplenes del ferrocarril. Lo único que sé es que hoy se hace imposible circular por ellas sin reconstrucción previa, ya que la palabra mantenimiento les queda chica.


Falta de durmientes, rieles, terraplenes socavados… y los pocos arbustos que en la zona crecen, parecen hacerlo todos allí.


Nuevos puentes naturales se fueron construyendo por el efecto del agua que baja de las montañas y termina perdiéndose en la árida tierra, formando surcos como profundas heridas que en ella acumulan el dolor de tanta dejadez.


Estaciones de piedra, de las que imagino su belleza original, creadas con mis ojos fotográficos y cerebro soñador.


Hoy, mis lágrimas las transforman en ruinas sin techo y paredes pintadas con propaganda política de todos los gobernantes de turno.



Kilómetros y kilómetros avanzo por la ruta 40 hacia San Juan capital. En muy buen estado, debo expresarlo. Pero como sierra circular, a mi par está el ferrocarril que parece abrirme el corazón.



A medida que pasaba el tiempo, quería que esa pena desapareciera de la faz de la tierra, ya sea cubierta por ella o con alguna mejora. No, sólo fue la suerte por lo que mi ruta tomó otra dirección.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Talacasto


Jáchal – San Juan, vía Ruta 40.
Continuando mi viaje una mañana, después de hacer unas fotos en la ciudad y preparando mis sentidos a lo que vendría en el camino…


Todo nuevo y a medida que avanzo, me doy cuenta que a mi derecha tenía dos compañías. Una era un cordón montañoso a lo lejos y, casi en forma paralela, las vías del tren a pocos metros. Rezongaba para mis adentros por  no haber visitado la estación de Jáchal.

Un ojo en la línea central de la ruta desolada y el otro en las vías. 
Sin hacer parada alguna, veo muchos yuyos sobre el terraplén. Cuando llego a Talacasto, paro y tomo en cuenta la realidad que vive esta zona: todo abandonado.

Las mejores palabras para reflejar la realidad son las imágenes que nos dejan sin palabras. Y en esta publicación, me limito a ellas solamente.


Sólo como recuerdo, me llevo el coro de perros toreándome y marcando la frontera hasta donde debía avanzar.

((Continuará))

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Muchas Gracias a SAG AB por esta bella Mención

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Mi Foto en la Noche de los Museos

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