miércoles, 18 de abril de 2018

lunes, 16 de abril de 2018

Nuestra Señora del Carmen

Parroquia Nuestra Señora del Carmen - Benito Juarez

El 20 de agosto de 1881 se autorizo la confección de los planos de lo que seria el nuevo templo. En noviembre del mismo año el arquitecto Justino Saravia, presenta dichos planos los que son aprobados el 27 de enero de 1882, aceptándose el presupuesto de 1.830.000 moneda corriente, tras lo cual se inicia la obra que concluye en 1887.

Durante  el periodo de 1920 hasta 1952 estuvo al frente de la Parroquia el sacerdote Santiago Trelles, fue durante su permanencia que, en la noche del 15 de febrero de 1930, un incendio destruye la iglesia, quedando reducida a un montón de escombros. El concejo Deliberante fue cedido para oficiar misa, hasta tanto se reconstruyera la iglesia que había sido construida en 1887. 




A seis meses del incendio comienzan las obras del nuevo edificio a cargo de la empresa Leon Valli y Cia. constructores de la catedral de La Plata. En poco más de un año concluye la tarea de reconstrucción dejando para Juarez una iglesia de estilo romano bizantino que es orgullo 
de nuestro pueblo.

Datos del sitio oficial de la ciudad de 

benitojuarez.gov.ar
























Capítulos anteriores http://rickyglew.blogspot.com/2018/04/estacion-benito-juarez_13.html
http://rickyglew.blogspot.com/2018/02/benito-juarez.html



viernes, 13 de abril de 2018

Estación Benito Juárez

Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, pocos hechos resultaban tan auspiciosos en la vida de los pueblos de la campaña bonaerense como la llegada del Ferrocarril.
La primera sección de lo que fue el Ferrocarril del Sud, que posteriormente llego a Juárez, se habilito entre Plaza Constitución Y Chascomús en diciembre de 1865.
En 1871 esta empresa de capital británico comenzó su expansión hacia el sur por dos frentes, uno de ellos desde la punta de rieles, Chascomús, hacia Dolores y Ayacucho llegando a esta última en diciembre en diciembre de 1880.
Rumores llegados de Londres referidos a la intención del Gobierno de la Provincia de expropiar al Ferrocarril del Sud, motivaron que el Directorio de la misma enviara una comisión a nuestro país para negociar con el Gobernador los términos de un acuerdo que evitara esta medida no deseada por los intereses británicos. El arreglo al que se arribó entre los representantes de la empresa, señores Frank Parish y Charles O. Barker, Presidente y Secretario respectivamente del Directorio y el Gobernador, Dr Dardo Rocha, comprometía al ferrocarril a construir la prolongación de su línea desde Ayacucho hasta Tandil, lo que se concreta en 1883.
A partir de entonces Tandil comenzó a vivir lo cotidiano del servicio ferroviario mientras los rieles continuaban su tendido hacia el sur.
Originariamente, había sido propósito del Ferrocarril Sud que en lugar de tomar rumbo hacia Juárez, lo hiciera directamente a Azucena para extenderse en dirección a Bahía Blanca, pero ese proyecto nunca pudo realizarse, por cuanto los estudios efectuados comprobaron que se tropezaba con ese enorme muro de granito de las canteras de la zona de La Movediza imposible de salvar, ni desmontando ni perforando para hacer un túnel. Tal proyecto fue dejado de lado y hubo que modificar los planos originales.
El libro “Historia del Ferrocarril Sud”, editado en 1937, sobre esta extensión a Juárez señala que “practicados los estudios preliminares fue sometida a la resolución del Poder Ejecutivo la elección de la traza de tres, que se habían proyectado, después de analizar con prolijidad las dificultades que ofrecía la salida de Tandil.
La Gobernación, según la misma fuente, le solicito a la empresa ferroviaria ejecutar la extensión a Juárez, sin el aporte de fondos de la Provincia, lo que permitía a esta disponer de los recursos previstos, para extender otras líneas que igualmente se reclamaban con urgencia. La respuesta fue positiva  por parte del Ferrocarril del Sud, por lo que la obra se hizo sin costos para el erario provincial.
Esta extensión se había solicitado en reiteradas oportunidades, respondiendo también a intereses de la Provincia, ya que servía a una zona importante y rica. Por ello los legisladores aprobaron sobre tablas la concesión del servicio el día 23 de agosto de 1883.
Se promulgo una ley para realizar los estudios a los efectos de concretar la continuidad de la línea de Tandil hasta Juárez en un recorrido de 85 kilómetros. Cabe agregar que en 1882 la autoridad municipal local resuelve entregar al presidente la comisión de vecinos para los trabajos del Ferrocarril de Tandil a nuestra ciudad, la suma de $30.000. 
Para sufragar los gastos de estudio de la via, destinado para esto el importe del canon de chacras y quintas atrasados. Se supo además que los nombres de las estaciones intermedias, que eran facultades del Ejecutivo provincial, los había puesto la empresa generándose un incidente que fue superado al entender, el gobierno, las razones que exponía Ferrocarriles para nominarlas de esa manera. Las estaciones llevaban el apellido de los donantes de las tierras.
La nueva traza queda librada al servicio público el 8 de Marzo de 1885, cuando llega el primer tren. Ese día fue un verdadero acontecimiento, los vecinos se daban cita en la Estación  para presenciar el paso del convoy, transformándose en el paseo preferido de los juarenses.
Historia obtenida de http://www.benitojuarez.gov.ar/fotografia/portfolio/estacion-ferrocarril/

Hoy Funciona Instituto superior del Sudoeste – Carreras Terciarias del Nivel Superior – Benito Juarez 

miércoles, 11 de abril de 2018

Muestra en UNLZ , Ciencias Económicas 2018



Exposición de 20 fotos en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Primero y principal debo agradecer a las Autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora por abrirme las puertas para exponer mis trabajos.

También un muy especial agradecimiento a la Profesora Daniela Gentilini, por su amabilidad, colaboración y por darme todas las libertades para exponer y compartir mis trabajos con la comunidad de la Universidad de Lomas.

Esta es la Segunda oportunidad que la Facultad me permite exponer mi fotos con la comunidad.
Las fotos estás expuestas en la Sala de Profesores, en la Planta Baja de la unidad académica. 


Lugar: Cruce de Lomas , en la Sede de la Facultad de Ciencias Económicas. 

Cruce : Juan XXIII y Camino de Cintura



viernes, 6 de abril de 2018

Mini Cataluña


 San Mayol es un pueblo rural del partido de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. Sus calles de tierra y sus frondosas arboledas hacen que desde el horizonte el ejido urbano se confunda con el paisaje del campo.
Sin embargo, se destacan algunos edificios construidos en dos plantas -atípicos para un pueblo tan pequeño- y sobre todo el templo de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, el sello distintivo de la comunidad.
 Los habitantes trabajan mayormente en tareas relacionadas al campo, los chicos asisten al Jardín y a la Escuela, y mediante las instituciones se trabaja para el desarrollo armónico de la localidad.
 Las tierras de lo que hoy es el pueblo pertenecían a Felipe Mayol de Senillosa, quien las donó para la construcción de la estación del Ferrocarril Sud, en el trazado de la línea ferroviaria que unía Lobería con Tres Arroyos. El 1° de octubre de 1907 pasó el tren por primera vez, y la estación del ferrocarril quedó inaugurada como “Mayol”. 


Al poco tiempo cambió el nombre a “San Mayol”, en conmemoración a un santo francés.
Un año antes de la fundación oficial, ya existía una población incipiente en la zona que propició la inauguración de la Escuela N°10 María Sánchez de Thompson, el 10 de septiembre de 1906, a la cual acudían estudiantes de los campos aledaños. 

 Es que desde 1895, año en que Don Felipe comprara 24000 hectáreas de campo en el partido de Tres Arroyos, éstos se fueron poblando con arrendatarios, que eran en su mayoría inmigrantes italianos, holandeses y dinamarqueses.



Desde el año 1923 tuvo fundamental importancia en la cotidianeidad del pueblo y la zona, la firma Tavelli Hermanos. Éste era un comercio cuya principal actividad era el acopio de cereales, aunque contaba además con almacén, ferretería, corralón, carnicería, peluquería, bar e incluso hotel.



Los textos fueron extraídos de la página de San Mayol

http://www.sanmayol.com.ar/Historia.html

Pueden ver imágenes de su iglesia en mi blog en 
http://rickyglew.blogspot.com/2018/01/san-mayol-iglesia-sagrado-corazon-de.html

Su Estación en http://rickyglew.blogspot.com/2018/04/estacion-san-mayol.html

miércoles, 4 de abril de 2018

Estación San Mayol

Estación San Mayol
La urbanización fue, en su gran mayoría, promovida por el Ingeniero Civil Jorge Mayol -hijo de Don Felipe- quien construyó el Hotel Mayol, algunas casas y la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús.
Más tarde, el Doctor Francisco de Masferrer, casado con Arsinda, hija de Don Felipe, ordenó que se edificaran una serie de casas de estilo catalán.
Estas casas no sólo fueron morada de varias familias, sino que conformaron una verdadera esquina comercial. Allí se constituyó además el Club Social y Deportivo San Mayol y la Sala de Primeros Auxilios.
Un momento importante se dio el 15 de septiembre de 1932 cuando, reunidos en el Hotel Mayol, un grupo de productores agropecuarios firmó el acta constitutiva de la Cooperativa Agrícola Limitada de San Mayol.
Ésta se constituyó en un lugar indiscutido de reunión, así como lo fueron también el almacén de Tavelli y la estación del ferrocarril. La Cooperativa funcionó hasta entrada la década del ’90, ya que en 1987 fue absorbida por la Cooperativa Agraria de Tres Arroyos Ltda., cesando en sus actividades el almacén primero y el acopio de cereales más tarde.
En la actualidad viven en San Mayol alrededor de 10 familias. La población es muy proactiva y se ha nucleado en varias organizaciones que se ocupan de distintos aspectos relacionados con la educación, deporte, cultura y religión. Hay una sala de primeros auxilios y un destacamento policial, para la seguridad del pueblo y la zona. La oferta educativa está conformada por educación inicial y primaria.

Información de interés

• Sala de Primeros Auxilios: abierta martes y jueves de 9 a 16 hs.

• Destacamento Policial: dependiente de la Patrulla Rural de Tres Arroyos.

• Club 1° de Octubre de San Mayol: reuniones últimos sábados de cada mes. Horario de invierno 16hs. Horario de verano 19hs. Contacto: club@sanmayol.com.ar

• Museo Histórico: ubicado en la estación de ferrocarril



• Centro de Recepción Turística: ubicado en el Salón La Juventud permanece abierto al público los fines de semana y feriados a partir de las 15hs. Por consultas en otros días u horarios comunicarse con Carolina y Ezequiel ingresando a su página

• Educación Inicial: JIRIMM N°6.

• Educación Primaria: Escuela N°10 María Sánchez de Thompson.

• Iglesia Sagrado Corazón de Jesús: misas primer domingo de cada mes.

• Culto Evangelista: los días sábado. 


El texto fue extraído de la página de San Mayol   http://www.sanmayol.com.ar/Historia.html

sábado, 31 de marzo de 2018

Capilla Escocesa Presbiteriana de St John


El 27 de marzo de 1854 se coloca la piedra fundamental de la Capilla Presbiteriana Escocesa, bajo la advocación de San Juan, en la actual Ruta 53 (Paraje la Capilla), antiguo camino de tierra a Chascomús.
La Capilla Presbiteriana de St John es la primera de las tres del culto presbiteriano construidas en zonas rurales, las restantes fueron la ubicada en Jeppener (hoy demolida) y la ubicada en Chascomús que fue restaurada. La capilla de St John está ubicada a 12 kilómetros de las vias del ferrocarril Metropolitano sobre la ruta No. 53 en Florencio Varela.


Fue un agosto de hace 184 años. Tras más de dos meses de navegación, el Symmetry of Scarboro fondeó en las barrosas aguas de nuestro río color de león, abriendo las puertas a la aventura para aquel nutrido grupo de colonos embarcados en Escocia, con destino a esta promisoria tierra argentina.

Mujeres, niños, hombres, en su gran mayoría jóvenes, llegaban en busca de porvenir a una ciudad desconocida, simple punto de partida para su residencia futura, en la ilimitada llanura bonaerense.


Desembarcados en pesados carretones que los llevaron hasta la orilla, los colonos emprendieron el viaje hacia lo desconocido, algún lugar al sur de la naciente urbe, algún lugar que era el norte en el que habían depositado su esperanza. 
Llegaron en son de paz, para aportar su trabajo a esta tierra nueva que les abría un camino de futuro. ¿Sus armas? La tijera de esquilar y la azada para arrancar a la tierra el fruto del esfuerzo cotidiano.





Asentados en Monte Grande, los más de doscientos escoceses iniciaron la tarea de amasar los ladrillos para sus casas y de erradicar el tupido cardal que los cercaba y que, sin embargo, les había dado la primera señal de bienvenida: el cardo -el hirsuto y espinoso cardo de Castilla- flor nacional de su país, cubría grandes extensiones de esta tierra prometida, como allá en la lejana Escocia.
































Aseguraron su techo; iniciaron sus huertas y criaron sus animales de granja para obtener el alimento cotidiano; construyeron el molino de donde obtenían la fina harina de maíz para hornear el pan de cada día. Protegieron sus sembrados con cercos de espinosos talas, para evitar que los animales domésticos los destruyeran. Aligeraron los carros de transporte, incorporándoles amortiguadores, para hacer menos penosos los viajes por aquellos difíciles y rudimentarios caminos. 




Comenzaron a elaborar manteca y a envasarla de modo de poder transportarla hasta el mercado. Levantaron también una capilla para celebrar su culto, hoy ya desaparecida.
Pero la paz se vio turbada por los enfrentamientos entre unitarios y federales.
Tras la batalla de Puente de Márquez (1829), la colonia comenzó a dispersarse y sus miembros se fueron radicando en las inmediaciones: Lomas de Zamora, San Vicente, Chascomús, Quilmes, fueron algunos de los destinos elegidos.

En 1854, aquellos escoceses asentados en la zona sur, decidieron construir su iglesia y para ello, Juan Davidson -el mayor terrateniente del partido de Quilmes (parte de cuyas tierras después pasarían a formar parte del distrito de Florencio Varela)- donó un terreno donde, aún hoy, a siglo y medio de distancia, se alza la capilla presbiteriana de Saint John (San Juan).






La pequeña Capilla de los Escoceses, añosa y erguida, orgullosa de su pasado fecundo, yace hoy en la zona rural de Florencio Varela, protegida por la ley que la declaró Monumento Histórico Provincial, pero abandonada por autoridades que no valoran en ella su presencia como testigo de que, en el siglo XIX, un gobernante visionario accedió a garantizar la libertad de culto a los hombres de buena voluntad que quisieran habitar el suelo argentino.




Se hace referencia al convenio suscripto por Bernardino Rivadavia con los hermanos John y William Robertson, mediante el que aseguró a los colonos escoceses -y de allí en más a los extranjeros que llegaran al país- la libertad de cultos.
En el atardecer del 25 de noviembre se inició un incendio que puso fin a la vida de la antigua Capilla de Saint John, pequeño templo presbiteriano declarado Monumento Histórico Provincial en 1998 (proyecto presentado por el senador provincial doctor Luis Esteban Genoud) y abandonado a su suerte sin que, desde los distintos estamentos del estado municipal, provincial o nacional, se arbitraran los recursos para su preservación.


Nacida siglo y medio atrás soportó airosa el paso del tiempo que, no obstante, no logró doblegarla, confiriéndole una pátina que acrecentó el valor de sus ladrillos viejos. Misteriosa y solitaria, se mantuvo erguida como una anciana dama, vestida de gloria con el recuerdo de los hechos que la tuvieron como testigo.
Hizo falta el fuego para devorar tanta historia como guardaban sus muros agrietados, hoy vestidos con cenizas del centenario tejado.




Cenizas de un tiempo pasado que la indiferencia de los hombres no supo cuidar. Atrás quedan proyectos de futuro, voces pioneras que frecuentaron el templo, sombras fundadoras de un ámbito sagrado que supo cobijar anhelos y esperanzas de un pueblo inmigrante que encontró, en este rincón de la provincia de Buenos Aires, el ámbito de libertad para desarrollar una nueva vida, lejos de su tierra natal.





Esta pequeña Capilla era el más antiguo símbolo material de la decisión de Bernardino Rivadavia cuando, en 1824, firmó el convenio con los hermanos Parish Robertson para traer a estas tierras a una colonia de escoceses que aportaran su experiencia agrícola al desarrollo de nuestro campo. La libertad de cultos, garantizada por el gobernante, tenía en esta Capilla su testimonio.
Construida en 1854, se mantenía en su condición original, tras su abandono y posterior venta a un vecino de la zona en 1967.


En 1995, vecinos de Florencio Varela y miembros de la iglesia presbiteriana se nuclearon en una Asociación que, desde entonces, bregó por recuperar primeramente su historia y luego intentó interesar a las autoridades en la recuperación del bien. Vanos intentos. El balance fue siempre negativo. Postergaciones, largas esperas en los despachos de distintos funcionarios, excusas… se fueron llevando estos casi quince años de trabajo en los que sí se logró rearmar una historia que, desde hoy, pasa a ser una historia virtual.



Un portón abatido por el fuego, el centenario tejado convertido en negras brasas, argamasa y ladrillos rotos se amontonan en desprolijos montículos, cubriendo aquella tierra antaño consagrada …
Si hasta el fantasma que supo habitarla -aquella blanca lechuza del campanario- buscó en el anochecer otro horizonte para asentar su nido.







Hoy, más que nunca, la habita el silencio, consecuencia de la indiferencia de un pueblo que no supo guardar memoria y, más allá de redactar leyes y enunciar proyectos, no entendió que esos ladrillos viejos eran las raíces que nos ataban al presente, para seguir desarrollándonos como comunidad organizada.
Autora: Graciela Linari
Fuentes:
http://www.varelaenred.com.ar/1618-271109.htm








Fotos realizadas el Viernes Santo del 30 de Marzo del 2018


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