domingo, 17 de septiembre de 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

San Roque de Gral. Rivas

 Un Especial agradecimiento a la Señora Viviana, maestra de catequesis que me abrió las puertas, para realizar las fotos interiores.
Continuación de la Historia del pueblo del capítulo anterior.
Vale la pena recordar lo escrito por el  vecino don Francisco R. Patalagoity, destacado político y productor agropecuario, que colocar el nombre a la estación ferroviaria no fue cuestión menuda: “Era propósito de los donantes del lugar imponerle el nombre de Martínez. No hemos podido establecer con precisión cual fue la razón por la que predominó la disposición de imponerle General Rivas, en homenaje al prestigioso militar, cuya biografía, por poco conocida estimamos habría de difundirse” ( Es copia textual del artículo del Periódico “ SUIPACHA” del 28-10-1964). http://rickyglew.blogspot.com/2017/08/general-rivas.html 
 En el año 1926, el maestro rural de la Escuela N° 3 de Rivas, señor Osvaldo A. Cecchi redactó una monografía sobre el citado militar, que tuve oportunidad de leer, titulada “Pagina de Historia”, gracias a la gentileza del señor Héctor J. Puricelli.
“Finalizada la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, algunos de los militares vencidos en la batalla de La Verde, son alojados por razones de espacio en el Cabildo de Mercedes”. Entre ellos se encontraban el General Ignacio Rivas y los coroneles Charras, Murga y Calvetti. Mientras que el General Bartolomé Mitre es derivado al Fuerte de Luján. La sentencia de los tribunales militares fue muy dura, algunos de ellos habían sido condenados a muerte, pero gracias al nuevo presidente don Nicolás Avellaneda, que sucedía en el gobierno a Sarmiento, dictó  un decreto de indulto, que les perdonó la vida pero los mantuvo detenidos.
 El General Ignacio Rivas había sido trasladado a Mercedes por especial pedido de su hermana doña Rosario Rivas de Cantero, residente en la ciudad desde hacía varios años, con la cual este gallardo militar se visitaba muy asiduamente antes de ser preso y encausado por la Justicia Militar, trabando en ese transcurso muchas y hondas amistades en la sociedad mercedina
A propósito de estos detenidos, don Pedro Barrancos con parientes en Suipacha, ya muy anciano contaba que en las tardes de verano él y otros chiquillos, se aproximaban al Cabildo de Mercedes para ver al General Rivas, porque era nada menos que el hombre que venció a Calfucurá (o Calvucurá), temible lanza aborigen.
 Se piensa que don Francisco Alori de mucha ascendencia sobre los vecinos, luego del fallecimiento de Rivas, acaecido el 8 de abril de 1880, cuando contaba con 63 años de edad,  propuso que se bautizara con su nombre a la estación de trenes de Buenos Aires al Pacífico.
Por testimonios personales transmitidos de generación en generación, conocemos que en el Rivas de antaño se respetaba la costumbre invariable del saludo, todas las personas que se encontraban en la calle se hacían un saludo de paso, unos con una simple inclinación de cabeza y otros con “buenos días, tardes o noches” continuando dicha práctica hasta nuestros días y constituyendo una manifestación de fraternidad y cortesía.
 Nosotros imaginamos que en la hora de la siesta de verano, gran parte de la población dormía, las puertas se cerraban sin llaves o se entornaban y las calles quedarían desiertas, lo único que se vería serían los perros y algún desprevenido chiquilín.
En esos primeros tiempos  las casas se alinearían a lo largo de sus dos largas calles  paralelas a las vías del ferrocarril San Martín, distantes unas de las otras y entre medio terreno baldíos. Los colchones de tierra que se formarían en las calles serían habituales en época de seca y como el fango y los pantanos en el invierno, que se convertirían en obstáculos  difíciles de atravesar, salvo que se usarán rastras tiradas por caballos, que no eran más que tablas arrastradas para transportar personas y objetos. Pasaron muchos años para que fueran pavimentadas, más de un antiguo vecino recordará que los políticos de Suipacha prometían su construcción para obtener votos en épocas de elecciones. Aún hoy se observan edificios antiguos que conservan sus fachadas originales, otras han sido reformadas y las menos cambiadas totalmente. Hay una marcada influencia italiana en las construcciones, paredes sin revocar y la característica de un estilo de la época que se perpetúa con la construcción de veredas de ladrillos. El inmueble del Hotel Rivas, es una construcción que data  aproximadamente de 1884, es fiel expresión del estilo de una época.
 Las escenas y hechos que a continuación son narrados, no guardan un orden cronológico, son solo “reminiscencia” de un tiempo evocado que inexorablemente con el devenir de los años se han ido borrando:
Entre los años cuarenta al cincuenta, al llegar a la altura del almacén de ramos generales del señor Ricardo Serri, el carrero detenía el regador, se secaba la frente y miraba, después abría la canilla para el riego diario y comenzaba su recorrido lentamente como siempre lo hacía, desde antes del mediodía, por el principio de la calle larga, desde la cancha de pelota a paleta en dirección al destacamento policial, cercano a la salida para el pueblo de Castilla, girando luego para tomar la calle paralela, pasando por ante el frente de la Escuela N°  3 y  la Delegación Municipal, y un poco antes de llegar al acceso del camino para Mercedes retornaba en dirección a la cancha de paleta, repitiendo igual recorrido por las tardes desde la entrada del sol. El carro que transportaba el tanque de agua de unos mil litros, poseía dos ruedas grandes en la parte trasera y dos más pequeñas adelante, con una vara y tirado por caballos, en el pescante se acomodaba el negro Lovo (respetamos caligrafía) para guiarlo durante el riego.
 El alumbrado público fue provisto a partir de la década del treinta en adelante por una cooperativa eléctrica que ponía a funcionar todos los días sus  motores Lister a manija y durante su marcha despedían un humo negro. El servicio era limitado, se prestaba algunas horas en  la mañana y  otras por las noches. Siendo uno de sus encargados más conocido el señor Pérez, que tenía a su gobierno el mantenimiento y cuidado de las instalaciones.
En los años cincuenta existió una fonda regenteada por un señor de apellido Agosti y que tiempos más tarde explotó don Echerri. El edificio, uno de los más antiguos contaba con una cancha de bocha de bolas de madera..
 La creación de cadenas de emisoras instaladas en las principales ciudades del interior del país con sus repetidoras a partir del año 1927, como Belgrano, Red Argentina de Emisoras Splendid y Radio El Mundo, permitieron sintonizar las emisiones diarias de los distintos capítulos de los radioteatros que figuraban en cartelera lo que generó ídolos de inmediata repercusión.
Las compañías teatrales tenían como norma que una vez que la obra estrenada adquiría popularidad fueran representadas en los pueblos, acercando de esta manera a los actores con su público oyente, que los seguían todos los días entre las 12 y las l5 horas por las radios de Buenos Aires. Con relación al tema, existe un testimonio, vivía en  General Rivas un señor cuyo apellido nos reservamos por respeto, que era muy apegado al radioteatro y a todo lo que se relacionase con él, la cuestión central residía en que el susodicho gozaba de una risa muy contagiosa, que se puso de manifiesto en ocasión en que se llevaba a cabo una función, surgida por una situación cómica, la risa fue en incremento y contagió al público, trasladándose a los actores, que debieron interrumpir la representación, poniendo de esta forma a la vista el comportamiento sin doblez ni malicia del hombre de campo.

 Los propietarios de la estancia “Las Marianas” de los señores Pedro y Antelmo Mejías, reconocidos por el gran volumen de leche que producían en sus siete tambos y que diariamente remitían por tren a los lecheros de Palermo, fueron también criadores de overas negras de doble propósito y gozaban fama porque acostumbraban organizar arreos de vacunos de  200 a 500 cabezas, en algunas oportunidades, con destino a ferias-remates de Suipacha, San Andrés de Gilés y J. J. Almeyra a fin de comercializar los novillos gordos.
La preparación previa era  todo un acontecimiento, conocida la fecha de poner en movimiento el arreo y el número de reses, se hacía la selección de los novillos de buen aspecto, se conchababan reseros que tuvieran  enérgica voz para avivar el paso de los vacunos y se designaba de común acuerdo quien de los hermanos haría de capataz, del que  colgaba el infaltable látigo de mango corto y lonja larga y acompañado de uno que otro perro para que con sus ladridos ayudarán a contener las bestias al menor intento de huida . Entre los preparativos, para pasar la noche a campo abierto, se cargaban de galletas de campo para  el mate y el churrasco,  eran redondas y grandes y se podían conservarse por un tiempo, sin casi levadura, seguramente las comprarían en la panadería “El Porvenir” del recordado Vicente Lanzavechia y luego a sus hijos Armando y Roberto Lanzavechia.
 Según nos contaba un de sus protagonistas, en aquellos tiempos se tenía la preocupación de organizar arreos de ganado por secciones que no ocuparán más de cincuenta metros de longitud del camino, guardados debidamente por los reseros. Para trasladarse de un pueblo a otro se debía pedir permiso a las autoridades de vialidad y  dar cuenta a la policía más próxima del lugar, de los daños causados por los animales a su cuidado en los alambrados perimetrales exteriores de los campos y molestias ocasionados involuntariamente en la vía pública.
Durante la travesía, se preveía para la tropa de novillos, paradas para darles de beber  y de vez en cuando, durante la marcha, eran estimulados a viva voz de manera que andarán sin detenerse. Si la noche los tomaba a cielo abierto, buscaban un callejón sin salida  para encerrar los novillos y los dejaban al cuidado de uno o dos hombres con sus inseparables perros guardianes que comprenden a los reseros.
Más de un vecino, recordarán los  arreos de la  familia, al verlos cruzar por las calles del pueblo y al capataz trajinar de un punto a otro, para que todo saliera bien haciendo oír su voz para conducir la vacada.
Pasando al tema comercial, les contamos que había instalados dos comercios que llamarían la atención hoy en  día, uno perteneciente a la empresa de José Modesto Arzamendi y Cía, conocido como Pochocho, que se dedicaba a fabricar ponchos encerados, trajes y capas impermeables a la lluvia, vendiendo su producción en los negocios de Suipacha, Espora, Rawson, Tuyutí entre otros y que tenían una gran demanda entre los tamberos. En esta fábrica se preparaba el lienzo con una sustancia impermeable, como si fuera hule, impenetrable al agua o a fluidos.
En el otro almacén de la firma Garbarini Hermanos existió un anexo para destilar bebidas, obtenidas en forma artesanal, destinadas directamente al consumo de sus clientes, utilizaban aparatos aptos, como alambiques y filtros para la destilación o rectificación del alcohol.
En cuanto a la división política de Suipacha, la localidad de General Rivas cuenta con una Delegación Municipal cuyos titulares son designados por el Intendente Municipal, en quien delega por resolución expresa, el ejercicio de las facultades propias de las secretarias, según la competencia que a ellas corresponda.
Siendo Delegado el señor Jerónimo Rebagliatti, el 16 de agosto de 1941 y Comisionado Municipal el escribano Esteban Iribarne (4/41 al 10/41), se habilitó el actual paseo público ( Plaza ), en terreno donado por la señorita María del S. Juliano. El busto al general San Martín ubicado en el centro del mismo, constituye el punto de reunión, en donde se celebran los actos más importantes, en su entorno tiene asiento la Delegación Municipal. Fueron padrinos del acontecimiento el señor José Modesto Arzamendi y la donante del terreno señorita Juliano.
Durante el año 1963 se inició la construcción del edificio que ocupa el destacamento policial en terreno donado por Armando y Roberto Lanzavechia, era delegado por aquel entonces don Julio G. Patalagoity, secretario don Enrique A. Ilarraz  y  encargado de la dotación policial el sargento de policía  don Santiago Lobos.
Las fiestas patronales desde antaño constituyeron una de las recreaciones anuales de mayor significación,  donde el vecino participaba activamente en su organización a través de comisiones creadas al efecto, luego del izamiento del pabellón nacional, de oír la misa y de participar los fieles de la procesión, el acto más esperado era el pic-nic en el establecimiento de Antonio Russi, cuya casona, como fondo, daba un toque señorial a la fiesta patronal en conmemoración de San Roque de Montpellier, santo francés, que se celebra todos los l6 de agosto de cada año
En cuanto a la producción de los derivados de la leche en los establecimientos lácteos de las estancias “El Cóndor” de Hijos de Isidoro Grillo y “La Negra “de Angel Rossi, ésta última en el cuartel V, existía por aquellos tiempos, a la salida para Suipacha,  al lado de la estación, en una fracción  de terreno arrendada al ferrocarril, la empresa Beti  Aurrera S.R.L, que era una planta de recepción, higienización y enfriamiento de la leche, que llegó a operar en el año 1960 con un volumen diario de 28000 a 30000 litros, que se remitían en camiones con termos -de color amarillo- a la sede central ubicada en el pueblo de Suipacha.
En el año 1949, a la inauguración de la Sala de Primeros Auxilios, que comenzó a funcionar en un inmuebles cedido por los señores Lanzavechia Hnos, concurrió el Ministro de Salud Pública de la provincia, doctor Carlos Alberto Bocalandro, oportunidad en que el Dr. Antonio Baroni, a la sazón Intendente Municipal, pone a cargo de la dirección de la sala al destacado médico mercedino Dr. Julio César Gioscio.
Era común entre los propietarios de los almacenes de ramos generales de Rivas como en el resto de los pueblos vecinos, entre ellos incluimos los de Garbarini Hnos, Enrique García y Cía y Casa Arzamendi,  que se disputaran la clientela ofreciendo la “yapa” con la intención de atraer clientes y generar recursos. Quien no recuerda siendo niño, haber recibido de  manos de algunos de estos almaceneros un  regalo o premio en  caramelos, chupetines o los más jóvenes unos gramos más de yerba, azúcar o de fideos para regocijo de las madres que ahorraban religiosamente cada moneda.
Para concluir, opinamos que las localidades pequeñas como General Rivas, en los tiempos actuales que se viven, es un oasis de paz en medio de los grandes tumultos que ofrecen ciudades más desarrolladas y agregamos que puede actuar como polarizadora de la economía agropecuaria de su región, claro esta que para transformarse necesita del estímulo de políticas públicas apropiadas en los eslabones principales de cadenas agro-industriales.
El desafío planteado consiste en elaborar bienes de mayor valor agregado que sean comercializados con rentabilidad. Es necesario que desde las esferas del gobierno se planifique en forma abarcativa su crecimiento futuro, debiendo preservar y respetar la historia cultural y la identidad de su gente.

BIBLIOGRAFIA: 
La Conquista del Desierto – Capítulo IX – Juan Carlos Walter – EUDEBA – 1980
Apuntes para la Historia del Partido y Ciudad de Suipacha – A. Testa Díaz -1974
Historia Popular Argentina – Tomos II y IV – C. Editor A. Latina – 1982
“Página de Historia” por Osvaldo Cecchi – Ex-maestro Escuela 3 – año 1929- Gentileza del señor Héctor J. Puricelli.
Reflexiones y Datos para una Estrategia de Desarrollo – Fernando Tauber y otros –Municipio de Suipacha 2005.
Mi agradecimiento a la familia de Abel Mejías. Suipacha – 2005.
Gobierno de la ciudad y crisis en la Argentina – Hilda Herzer – Pedro Pérez –Compiladores – E. Latinoamericana – 1era. Edición 1988.
Rivas: Una cita del sosiego, la esperanza y el trabajo por Francisco R. Patalagoity, artículo publicado en el periódico Suipacha en edición especial en octubre de 1964.

Sangre en las esquinas y romances de la Guardia de Raúl Ortelli y Albor Húngaro-Mercedes. Talleres Gráficos Columbia – Año 1970.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Moconá

 Saltos del Moconá
 Río Uruguay, Misiones
 Saltos compartidos entre la República de la Argentina y Brasil





domingo, 3 de septiembre de 2017

San Patricio de Mercedes


 Iglesia de San Patricio, Mercedes 


Esta hermosa Iglesia está construida en puro estilo Gótico. La aguja se eleva hasta una altura de 72 metros. Esta rematada por una Cruz Céltica, que puede avistarse a una distancia de 5 leguas. Sobre la intersección de la nave y el crucero se eleva una torre muy pequeña, con cúpula, en donde se encuentra la campanilla, que se tocará durante la Consagración, en la Misa.
 Los Padres Palotinos, a diferencia de otras familias religiosas argentinas, nacidas en Mercedes, desde donde alcanzarían un desarrollo poco menos que espectacular, los Palotinos llegaron de Europa en vista de copiosas corrientes inmigratorias y para cubrir las exigencias más apremiantes de los nuevos pobladores de la Argentina. 
En Mercedes, una de las comunidades extranjeras más prósperas y numerosas era la de los irlandeses. Informaba el párroco Luis Copello a su obispo Escalada, en 1864: “Son contados los hijos del país que pueblan hoy los campos de este Partido… Hoy la población irlandesa ha crecido tanto que constituye las dos terceras partes de la población de la campaña, y llegará el tiempo que esta campaña no será más que una colonia irlandesa”. 
 En efecto, los irlandeses eran propietarios, por entonces, de 20 estancias, cubriendo 70.000 acres y disponiendo de 250.000 ovejas. Pero además, eran arrendatarios de la mayoría de las otras estancias, o bien los otros propietarios los tenían como medieros o puesteros para el cuidado de las ovejas, ya de su propiedad, ya a su cuidado, se calcula tenían 1 millón de ovejas en Mercedes. El desarrollo de Mercedes y los campos próximos a Buenos Aires, los más apropiados para la cría de las majadas merinas productoras de lana, respondía a los reclamos de los tejedores europeos. 

Los irlandeses disponían de capellán y biblioteca, además del convento de Hermanas Irlandesas de Misericordia para educación de niñas, edificado en 1872. Sobre este sitio y mansión, que las Hermanas abandonaron 10 años después, se establecieron los Padres Palotinos fundando el colegio de San Patricio en febrero de 1887, y la capilla, inaugurada el 17 de marzo. Como esta capilla resultaba chica para atender la doble tarea de servir a los alumnos del colegio y a los numerosos feligreses, el rector Patricio O’Grady hace levantar otra capilla (donde hasta el día de hoy compartimos la celebración de la palabra, la segunda que librada al público en junio de 1892, su elemento más notable es el cielo raso de madera modelada, y las ventanas, las primeras en Mercedes, con vidrieras de colores con imágenes. El cuadro pintado al óleo con la figura de San Patricio, revestido de pontifical en actitud de bendecir al pueblo, fue bendecido por el arzobispo Espinosa el 17 de marzo de 1895, quien también consagró, el 25 de septiembre, la campana donada por el capellán O’Railly. La verja que rodea el edificio data de 1901. 

 Pocas comunidades, como la irlandesa, para competir con los más generosos, en el sostén de su clero e instituciones. El 19 de octubre de 1930 era colocada la piedra fundamental de la nueva iglesia de estilo gótico. 
Dos factores movieron a la comunidad a encarar la construcción del templo: el primero, que la capilla de 1892 resultaba insuficiente para la atención de los fieles; el segundo, la agitación que produjo en la comunidad irlandesa y vecinos la decisión diocesana de no devolver la Iglesia San Luis a los Palotinos. 
Como se recordará, los Palotinos tuvieron a su cargo la capilla San Luis hasta 1904, en que se convirtió en parroquia provisora a la Iglesia central en 1921, la capilla no fue devuelta a los hijos de Pallotti, no obstante los muchos pedidos en tal sentido. El problema, que algún escozor produjo, se habría de resolver con la edificación de un nuevo templo en los terrenos del colegio San Patricio. 

 En el tempo récord de un año y cinco meses fue construido el soberbio templo San Patricio por el ingeniero Luis Curutchet, sobre proyecto del arquitecto austriaco Ernst Pfrechner y a cuenta exclusiva de las hermanas Honoria y María Keating, de la estación Rawson (Partido de Chacabuco), y otros vecinos que impusieron como condición única mantenerse en el incógnito. 

 El altar, magnífico y suntuoso, fue donado por B. Dillon de Elliff. Ejecutado en mármol de Boneti, sostiene las imágenes de siete santos, uno de ellos San Patricio, colocado en el centro. En la parte inferior se halla esculpida, en un solo bloque, la Ultima Cena. Los altares laterales corresponden al Sagrado Corazón y Nuestra Señora del Reino de los Apóstoles, donados por la familia Fitzsimons, de las Saladas. Los altares de nuestra Señora del Monte Carmelo, en la parte superior de la sacristía; de San Vicente Pallotti al lado de la Epístola; y el de Luján sobre la puerta principal, fueron construidos con materiales provenientes de la vieja capilla. 


 Los vitraux, construidos por una casa alemana en estilo del siglo XII, sobre cristal de roca, suman en total 450 metros cuadrados. Fuera de la Basílica de Luján, San Patricio se convertía en el templo con mayor metraje de vitraux en América del Sur. Los mayores, colocados a los lados de la nave central, representan a santos irlandeses, como San Patricio en posición central sobre el altar mayor, franqueado por Santa Brígida, a la derecha y Columkille a la izquierda. 

Cuatro de las ventanas del crucero a este nivel están dedicadas a la Anunciación, la Asunción, Nuestra Señora Reina del Cielo y a Cristo Niño y a su Madre. Dos grandes ventanas en rossette completan el centro superior de la pared posterior de cada crucero. El resto de los vitraux, los de la fila inferior, representan pasajes de las escrituras y vidas de los santos. 
 El 17 de marzo de 1932, día que se cumplían quince siglos de la llegada de San Patricio a Irlanda, es bendecido el templo por el decano de los diplomáticos, el nuncio apostólico Felipe Cortesi. 


Al día siguiente, monseñor Alberti bendice el órgano construido en Baviera y el carillón de 24 campanas, cada una de ellas dedicadas a un santo, la campana mayor lleva la esfinge del Patrono en relieve y tiene un peso de 4250 kilos. 
De las que tocan a vuelo en las torres de las Iglesias en Sudamérica, es la más grande. Se eligió un reloj de tres esferas en razón de no ser de utilidad la que miraría hacia el sur, hacia el ferrocarril, además que sería interceptada por la parte trasera del edificio. Reloj, campanas y órgano fueron colocados por expertos venidos de Alemania. 


El 19 de marzo, a las tres de la tarde, el Santísimo es llevado en procesión desde el Sagrario del viejo templo a su Trono en la nueva Iglesia. 
Con este acto, los fieles dieron su “adiós” de despedida a la capilla. San Patricio fue erigida en Parroquia por el Obispo Emilio Ogñenovich, el 17 de marzo de 1984. 
Fuente“Oratorios y Capillas” del Prof. Ricardo Tabossi.

 ¿A la hora de planificar la restauración con qué criterios y valores lo hicieron? 
- Respetar todo. Lo primero, fue tratar de entender lo que se construyó hace 70 años y considerar esos valores. Y tropezamos con un problema. No existe documentación de esa época. Lo único que se consiguió, después de mucho buscar, fue un plano municipal que se hizo con el fin de obtener la habilitación para construir el edificio, pero tenía diferencias con lo que hayamos construido. Por esto tuvimos que desarrollar toda la documentación de obra, relevando lugar por lugar, parte por parte, para lograr la nueva documentación de obra y poder rescatar los valores que usó el diseñador o constructor original de la iglesia y poder llevarlos a cabo nuevamente. 

El estilo de la iglesia es neogótico. Por eso, se buscó todo lo referido al estilo, no sólo lo histórico o arquitectónico sino también lo religioso; el porqué se usaban tales o cuales elementos para resaltar otros detalles. Lo que se hizo fue retroceder 70 años, y volver a diseñar el edificio desde ese punto y no alterarlo en nada. Nosotros no vinimos a hacer una reconstrucción sino una restauración, que significa justamente recuperar los valores originales, sin ningún agregado. Lo único que tiene nuestro, son las tecnologías y materiales que se usan hoy. 
Nosotros teníamos un edificio de 70 años al que adecuar y acomodar al año 2003. El edificio, con el tiempo, fue creciendo en sus necesidades, y justamente en la medida que fueron apareciendo es como se fueron agregando. Por ejemplo, se necesitó un nuevo sistema de iluminación y fue alterado el original. Esto se realizó tanto con cables, como con cañerías a la vista, al igual que las grampas que los sostenían. Lo mismo pasó con el audio. 
Cuando llegamos, vimos que todo lo que era estética del edificio estaba siendo agredida por todo lo incorporado. Antes, cuando hacía frío, se calefaccionaba con pantallas y garrafas; estas contaminaban visualmente el edificio, no dejaban disfrutarlo en su totalidad. Entonces, aprovechando todo el trabajo que se iba a hacer con el picado de las paredes para solucionar el problema de humedad ascendente, se embutieron todas las nuevas cañerías para que sólo quedaran los apliques a la vista. Gracias a eso, hoy el edificio cuenta con un adecuado sistema de iluminación, de audio y climatización. 

El Texto fue extraído de la Página oficial de San Patricio, Mercedes. Si lo desean pueden adquirir aun más información.

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