lunes, 2 de marzo de 2015

Inti Huasi

La Gruta de Inti Huasi se halla enclavada en el cero homónimo andésitico de origen volcánico situado en la zona cenral de las sierras de San Luis en el Departamento Pringles a 20km de La Carolina y a 100 km de la ciudad capital.
Esta gruta es considerada como uno de los yacimientos arqueológicos prehistóricos más importantes de América.
Se conforma por dos socavones poco profundos que se encuentran protegidos naturalmente por una amplia arcada que conforma un vestíbulo natural.
El nombre Inti Huasi proviene del quechua y significa "casa del sol".
Una amplia arcada, de origen volcánico, servía de defensa contra el sol del verano y las lluvias invernales. Siendo esta arcada el sitio más seco y de mayor luminosidad de toda la caverna.
El hombre llegó a estos sitios cuando la temperatura había alcanzado extremos tales que generaron un proceso de desertización y la cuenca de los lagos estaba enormemente disminuida.
Los Intihuasi desaparecieron para reaparecer 300 años después, en el 5.900 a.c., cuando la región había adquirido su fisonomía actual, para dedicarse a la cacería y la recolección de frutos, tales como los del algarrobo. A partir de ese momento, la vida en el territorio puntano se transformó y quedó reducida a las márgenes de las sierras de San Luis.
Cuando en el año 2.000 a.C. ingresaron, procedentes del Sur del Perú, los grupos que traían los fundamentos incipientes de la agricultura y ganadería, el hombre ya no pudo hacer sus traslados temporarios de acuerdo al clima de la época y comienza a buscar zonas intermedias para su asentamiento.
A partir del año 700 d.C. comienzan a generarse grupos aldeanos en los pequeños valles protegidos que permitieron, en sus partes más bajas y húmedas, los cultivos.
Mientras que las paredes del embudo que constituían esos valles, sirvieron para el pastaje del ganado. Las pampas altas y los lugares incultos continuaron aportando la cuota de caza y recolección de diversos frutos.
Las condiciones de las Sierras no pudieron permitir jamás otro patrón que el de la Aldea dispersa. Hoy, muchos de esos grupos aldeanos se han convertido en las poblaciones de distinta importancia que pueblan el actual Valle de Conlara.



El interés científico por el sitio se remonta al año 1875 cuando fue estudiada por el geólogo alemán Luis Brackebusch quien publicó un voluminoso estudio sobre las sierras de San Luis, en ese entonces el recinto servía como corral de bovinos, cabras o equinos quienes depositaron con sus heces un considerable sedimento que fue removido durante las exhaustivas excavaciones arqueológicas dirigidas en 1951 por el arqueólogo, antropólogo y médico argentino Alberto Rex González.
La excavación arqueológica dio sorprendentes resultados sobre la historia de la gruta identificando en sus estratos más antiguos los contextos de la cultura precerámica  Ayampitin, fechándose los restos de los niveles estratigráficos inferiores por el método de Radiocarbono 14, el primero efectuado en la República Argentina. Los resultados de las pruebas de radiocarbono remontaron la antigüedad del primer asentamiento humano de la gruta en 6.200 a.C.
Vialidad de la provincia de San Luis, mientras efectuaba excavaciones frente al talud del Cerro Intihuasi en el año 1948, debido al trazado de un camino que llegaba al recinto, puso al descubierto gran cantidad de objetos liticos, utensilios de huesos, pinturas rupestres y restos humanos. Ante este hallazgo, se designó al Dr. Alberto Rex González para realizar los trabajos de investigación en el año 1951.
Las pinturas rupestres que existieron en el faldón rocoso al fondo de la cueva se fueron perdiendo paulatinamente hasta desaparecer totalmente debido filtraciones de agua en las rocas, grietas producidas por los movimientos sísmicos de la zona, siendo los más importantes los ocurridos durante la década de 1970.

Material hallado en los niveles estratigráficos durante la excavación arqueológica
Aproximadamente 500-1500 d.C.
Periodo más tardío con cerámicas. Punta de proyectil pequeñas con base escatolada y barbas salientes. Predominio de la calcedonia como material utilizado en la confección de las puntas de flecha.
Predominio de los colores amarillo y rojo empleado por igual tanto para la preparación del mástic Almáciga como para la pintura corporal.
Alfarería liso tosco.


Los entierros de esa época se realizaron en posición genupectoral y se determinó la deformación craneana tabular erecta.
Aproximadamente 1000 a.C
Puntas triangulares sin pedúnculo y puntas lanceoladas. Raspadores de diversas clases. Molinos y moletas. Dos tipos de ganchos de propulsor en hueso y piedra.
Raderas o cuchillos de pizarra. Cuentas circulares. Adornos de mica recortada.
Aproximadamente 3000 a.C.
Nivel difícil de definir como una unidad cultural propia. Predominio de puntas de proyectiles grandes. 47 puntas de calcedonia sobre un total de 143.
Aproximadamente 6000 a.C.
Exclusivamente puntas lanceoladas (dos de calcedonia sobre un total de 57), raspadores grandes circulares, laterales e irregulares. Manos de conanas, Molinos planos solo de forma irregular. Raederas, perforadores. Puntas con la base teñida de mástic negro, aunque también se usó pigmento hematítico. Adorno óseo perforado.

" Debo aclarar, todo el texto compartido se a extraído de internet, si desean profundizar sobre esta información, sugiero siempre antes verificarla"

1 comentario:

M.A.O dijo...

Siempre señalo el valor que tienen tus crónicas. Un puntal interesante para continuar investigando sobre estas temáticas. Las fotografías, como siempre, hermosísimas. El lugar bello y misterioso. ¡Gracias por compartir! ¡Saludos!

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