Trepaba y trepaba la cuesta y luego de una curva, el túnel.
Qué belleza! Por allí debo pasar, me dije.
Ante todo, una foto antes de ingresar.
Con la luz alta encendida y tocando bocina, lo atravieso. Muy angosto. Sólo para un vehículo. En ambos extremos un espejo convexo, para observar si alguien viene, como medida de seguridad.
Lo cruzo y a unos metros de pasarlo, estaciono mi auto. El espejo me desvelaba. A la vista, en las fotos está el resultado.
El documento completo sería fotografiarlo con el paso de un auto. Pedía que pase sólo uno.
Un rato tuve que esperar, el tránsito era poco. De repente, llegó la “estrella modelo”, tan esperada por mí. No era una Ferrari pero para mí, en ese momento, tenía el mismo valor.