Los otros días,
en mi casa me puse a fotografiar Mariposas. Luego las compartí y un Amigo, Don
Hector Tabuyo, a quién recurro a solicitarle información sobre Mariposas, me
consulta si no había visto mariposas Monarca, en mi Jardín. Él me manifestó que
estaban en vías de extinción. Luego, como esas casualidades de la vida, en un
foro de fotografías Macro, veo una foto de ellas. La foto fue efectuada en
España. Yo recordé, que había fotografiado algunas en el Pueblo de Rawson con
mi amigo Kotata.
Este fin de
semana pasado, fui a visitarlo. Me pongo a fotografiar mariposas, y entre
charla y charla, le comenté, lo que escribí más arriba. A lo que él me
respondió rápidamente, yo hace un tiempo vi un centenar o más de ellas. Luego
vamos a ver si están allí aún.
Llegamos allí, tarde del sábado, tipo seis de la
tarde. Un antiguo casco de estancia, medio abandonado. Desde el camino, se
observaba un gran roble y muchos talas. Apenas, cruzamos el alambrado,
observamos una pareja de ellas copulando sobre un árbol.
Le hice una decena de fotos, con diferentes ángulos. Había una suave brisa, movía las hojas y ramas, lo que hacía más difícil lograrlo. Pero lo documenté. Caminamos por un sendero, mal marcado por las huellas de vehículos, con mucho pastizal.
A unos cien metros, fotografío un molino, damos vuelta al montecito. Y nada, va solo, algunas aisladas.
Me amigo, un poco desilucionado. Pero creeme, yo hace tiempo vi, me repetía.
Pasamos por debajo del gran Roble, le hago una foto. Salimos al pastizal y empezamos a ver unas cuantas de ellas. De repente mi amigo, me dice, mirá allá arriba. Una Lechuza orejuda. Estaba en lo más alto del roble.
Zoom al máximo, le hago algunas malas fotos entre las ramas y las hojas.
Seguimos concentrado en lo nuestro, buscar y fotografiar a las Monarcas. A medida que caminábamos, entre el yuyal y los cardos, más y más. Eran diez, eran 50… fue un centenar de ellas las que pudimos observar. Sobre los talas, sobre alguna infaltable morera, apoyadas sobre las flores de los cardos.

Ya, cuando regresamos al extremo, donde estaba el
roble y donde estaba nuestra amiga la lechuza orejuda. Intenté fotografiarla
mejor a ella.
Me paré casi debajo del majestuoso árbol. Miré para
arriba, y entre un hueco que formaban sus ramas y hojas, logro hacerle tres
fotos de pechito.
Que maravilla nos regala la naturaleza. Regresamos al camino, al mismo árbol en el que vimos la pareja de mariposas apareándose y había otra pareja.
Esta fue más dificultoso para ser fotografiada, había más viento y más hojas entre nosotros y ellas.
Con el corazón, lleno de alegría volvimos a la casa de mi amigo, era el único comentario. Charlas sobre lo vivido.
Hoy, luego de
compartir la foto de la Lechuza, al leer el comentario de mi amigo, se me
ocurrió el Título para el lugar: Reserva Natural “La Monarca”

Bellezas de imágenes!!..como siempre!!!!!!! ... resaltan aun mas con el relato! para quienes amamos la naturaleza, saber que hay una especie en peligro de extinción es tristísimo, una se siente impotente ante todo eso.!! en mi jardín hace un par de años atrás tuve la suerte de fotografiarlas, a un par, que hicieron delicias para la cámara!!! este ultimo tiempo, ciertamente, no las vi en mis flores :( ... Pero no pierdo las esperanzas de volver a cruzarlas,,,lo mismo que hay pocas abejas.muy pocas!!!
ResponderEliminarHermoso relato. Admiro tu entusiasmo
ResponderEliminarHermoso relato. Admiro tu entusiasmo
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