Recorriendo la República de los Niños en La Plata

jueves, 30 de noviembre de 2017
lunes, 27 de noviembre de 2017
El Gráfico
Recorriendo el Pueblo de la Choza con mi amigo Hector, buscando rescatar un poco de su historia.
En una de esas vueltas, en esas tres manzanas que ocupa el pueblo , nos topamos con un cartel en la pared de una casa en una de sus esquinas que decía ...
"Museo Revista el Gráfico, Años 1945 - 1990"
Por lo pronto, un foto externa, apenas bajando de la camioneta.
Luego, con la ñata contra el vidrio, me asomo a su interior. Estaba lleno de revistas. No pasaron unos instantes que un pueblerino, nos saluda cordialmente y nos invita a pasar.
Ruben Prieto, en su interior se presenta, el dueño del lugar . Estaba pasando el trapo de piso.
Le digo perdón, no quiero ensuciar. Me responde, no hay problemas, luego pasas el trapo de piso vos. Expresado con una gran sonrisa en su cara.
El lugar estaba lleno de revistas, una verdadera reliquia.
Como buena gallina que soy, mis ojos pusieron foco en algunas en las que las tapas estaban el color de mis amores. La primera que vi, una del '75, en ella estaba Pedro Gonzalez, Pino Mas y el Mariscal Roberto Perfumo. Le hice una foto, para el recuerdo. Seguí mirando, acompañado con la voz de fondo de Don Ruben, que iba narrando alguna de sus historias.
Pero a las 10, debíamos estar en el otro pueblo, lugar de reunión con unos cuantos fotógrafos más.
A la salida, le pregunto a Ruben ...
yo ingresé y no le consulté cuanto cobra la entrada? a lo que me responde " La entrada no cobramos, cobramos la salida" ... ja ja ... un gran sonrisa de todos, le dejé una propina, lo cual no quería aceptar ... le dije para ayudar a una copita de los presentes.
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Ruben Prieto
jueves, 23 de noviembre de 2017
Villars
El edificio de la estación se mantiene en óptimas condiciones. Allí funciona una Biblioteca Popular Local "Don Ricardo Cal". Y a partir de 2008, funciona también el "Museo Ferroviario Villars" Primer Museo ferroviario del partido de Gral. Las Heras.
La estación Villars debe su nombre a un alto empleado, miembro del directorio de la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires.
Cuenta con 1.147 habitantes ( 2010) , lo que representa
un incremento del 28,6% frente a los 892 habitantes ( 2001 )
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miércoles, 22 de noviembre de 2017
Plomer
Plomer ha sido una estación ferroviaria múltiple de las empresas Ferrocarril Midland y la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires. El nombre recuerda a Pedro Plomer Huguet, abuelo del fundador del pueblo.
Las vías de la Compañía General se encuentran practicables hacia Villars y Rosario. En tanto, las vías del Midland, desde Marinos del Crucero General Belgrano hasta aquí se encuentran sin tráfico (y robadas las vías en varios tramos), mientras que desde aquí hasta la Estación Carhué se encuentran totalmente levantadas desde 1977.
En los consejos deliberantes de Merlo, Marcos Paz y General Las Heras se han presentado proyectos de extender el ramal desde la estación Marinos del Crucero General Belgrano hasta esta estación. Aún no se sabe si esto prosperará o no.
La Asociación Amigos del Belgrano, está trabajando para recuperar la vía entre Estación Plomer y Estación Elías Romero.
Fue construida por la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires en 1908, como parte de la vía que llegó a Rosario en ese mismo año.
Pasó a compartir la estación con el Ferrocarril Midland, como resultado de un conflicto de intereses que alcanzó los estrados jurídicos. Los trenes del Midland utilizaban el segundo andén (isla).
Datos de la estación
Inauguración: 1908 Clausura: 1977
Uso: Interurbano Nº andenes: Dos
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martes, 21 de noviembre de 2017
La Choza
Los establecimientos agropecuarios del lugar se caracterizaron tradicionalmente por sus actividades ganaderas, destacándose la cría de ganado. A lo largo de los siglos XIX y XX llegaron ejemplares importantes de las razas Hereford, Shorthorn, Holando Argentino y Aberdeen Angus. La zona es especialmente apta para la ganadería, por la abundancia de pastos naturales.
Actualmente funcionan en La Choza, un comercio y un colegio primario, la Escuela N° 9. Viven allí, 46 habitantes.
La Estación La Choza fue construida por la Compaña General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires en 1908, como parte de la vía que llegó a Rosario en ese mismo año.
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viernes, 17 de noviembre de 2017
La Leyenda del Jacarandá
Cuando los españoles comenzaron a poblar Corrientes, trayendo consigo a sus familias, vino a habitar este suelo un caballero que traía consigo a su hija. Una bella jovencita de escasos dieciséis años, de tez blanca, ojos azul oscuro y negra cabellera. Se instalaron en una zona no muy retirada de la ciudad de las Siete Corrientes, en una reducción donde los jesuitas cumplían su misión evangelizadora y civilizadora, enseñando no sólo el amor a Cristo sino también a cultivar la tierra a los guaraníes.
Entre los jóvenes de esa reducción se distinguía Mbareté, un mocetón
veinteañero alto y fornido, que trabajaba la tierra con tesón, como queriendo arrancar de sus entrañas toda su riqueza y sus secretos.
Una tarde en que Pilar -la joven española- salió a caminar en compañía de una doncella que la servía, vio a Mbareté y fue verlo y prendarse de su apostura. El indio también la observó con disimulo al principio, con desenfado después, y admiró su blanca piel, su negro cabello y el color de sus ojos.
El encuentro fue fugaz. Tan sólo intercambiaron una mirada. Pero Mbareté la siguió con la vista hasta que la joven desapareció entre unos arbustos. El indio buscó la forma de que el jesuita le asignara tareas cerca de las casas y, en silencio, hurgaba por cuanta abertura había, para poder ubicar a la joven.
Pilar, entre tanto, no podía borrar de su retina la imagen del joven aborigen. No podía olvidar lo hermoso que le pareció con su torso desnudo, cubierto de gotas de sudor que le parecían chispas del sol que se le pegaban al cuerpo, al estar realizando su rudo trabajo. No pasó mucho tiempo y un día Pilar y Mbareté se encontraron. Esta vez las miradas fueron largas y profundas. Tan profundas que -sin palabras- se adentraron en el espíritu de ambos, mutuamente.
Mbareté pidió ál sacerdote que los instruía que le enseñara el castellano. Y aprendió rápido todas aquellas palabras que le sirvieran para expresarle a
Pilar que la amaba desde el primer día en que se conocieron. Y buscó la forma de encontrarla a solas y poder hablarle. Y esa oportunidad la tuvo el día en que halló a la joven rodeada de indiecitos a quienes les enseñaba el catecismo. El joven se acercó al grupo y sin musitar palabra permaneció observándola hasta que los niños se fueron.
Entonces, Mbareté caminó junto a ella y, ante su asombro, le habló en español -balbuceante, al principio- para confesarle su amor. Pilar se ruborizó, se sintió confundida, quiso ocultar sus sentimientos, pero sus hermosos ojos azules y su cálida sonrisa la traicionaron y el joven pudo comprobar que era correspondido.
Los encuentros se repitieron. Mbareté le propuso huir juntos, lejos, donde su padre no pudiera encontrarlos. Le habló de construir una choza, junto al río, para ella y allí unir sus vidas. Pilar aceptó y, cuando la choza estuvo concluida, amparándose en las sombras de una noche en que Yasy les brindó su complicidad, escapó con su amado.
A la mañana siguiente, el caballero español buscó infructuosamente a su hija, hizo averiguaciones y alguien de la reducción le comentó que la habían visto frecuentemente en compañía de Mbareté y que éste también había
desaparecido.
Furioso, el padre convenció a varios compañeros para que lo ayudaran a
encontrar a la pareja y, fuertemente armados, comenzaron la búsqueda. Pasaron varios días hasta que descubrieron la choza junto al río.
Sigilosamente,
tomaron posiciones para observar a sus moradores. Así vieron llegar a Mbareté
en su canoa, con el producto de su pesca, y vieron también salir a Pilar a
recibirlo.
El padre de la joven no resistió la visión de la tierna escena de los amantes abrazados y salió de su escondite gritando el nombre de su hija y apuntando con su arma al indio. La joven vio el fuego del odio en los ojos de su padre y comprendió lo que cruzaba por su mente. Trató de evitarlo; de explicarle su actitud, pero el español siguió avanzando con el dedo en el disparador. Pilar se interpuso entre los dos hombres en el preciso instante en que la carga fue lanzada y cayó con el pecho teñido de rojo, fulminada por su propio padre. Al ver esto, Mba-reté quedó atónito, tieso, sin atinar a defenderse. Fue entonces cuando otro disparo le dio en plena frente y el joven se desplomó sobre el cuerpo de su amada.
El padre, dolorido e indignado, no se acercó siquiera a los cuerpos yacentes e instó a sus compañeros a volver a la reducción. Esa noche, la imagen de su hija no pudo apartarse de su mente, y con las primeras luces del alba, inició el camino hacia el lugar donde tan tristemente terminara ese amor tan grande que motivó que los jóvenes se olvidaran de sus
diferencias de raza.
Cuando llegó a la choza, el español no halló restos de la tragedia y en el
lugar donde la tarde anterior yaciera la pareja -sin que existiera ningún
rastro de la sangre allí derramada- se erguía un hermoso árbol de tronco
fuerte, cubierto de flores azul oscuro que se mecían suavemente con la
brisa.
El hombre tardó en comprender que Dios había sentido misericordia de los enamorados y había convertido a Mbareté en ese árbol, y que los ojos de su hija lo miraban desde todas y cada una de las azules flores del jacarandá.
El padre de la joven no resistió la visión de la tierna escena de los amantes abrazados y salió de su escondite gritando el nombre de su hija y apuntando con su arma al indio. La joven vio el fuego del odio en los ojos de su padre y comprendió lo que cruzaba por su mente. Trató de evitarlo; de explicarle su actitud, pero el español siguió avanzando con el dedo en el disparador. Pilar se interpuso entre los dos hombres en el preciso instante en que la carga fue lanzada y cayó con el pecho teñido de rojo, fulminada por su propio padre. Al ver esto, Mba-reté quedó atónito, tieso, sin atinar a defenderse. Fue entonces cuando otro disparo le dio en plena frente y el joven se desplomó sobre el cuerpo de su amada.
El padre, dolorido e indignado, no se acercó siquiera a los cuerpos yacentes e instó a sus compañeros a volver a la reducción. Esa noche, la imagen de su hija no pudo apartarse de su mente, y con las primeras luces del alba, inició el camino hacia el lugar donde tan tristemente terminara ese amor tan grande que motivó que los jóvenes se olvidaran de sus
diferencias de raza.
Cuando llegó a la choza, el español no halló restos de la tragedia y en el
lugar donde la tarde anterior yaciera la pareja -sin que existiera ningún
rastro de la sangre allí derramada- se erguía un hermoso árbol de tronco
fuerte, cubierto de flores azul oscuro que se mecían suavemente con la
brisa.
El hombre tardó en comprender que Dios había sentido misericordia de los enamorados y había convertido a Mbareté en ese árbol, y que los ojos de su hija lo miraban desde todas y cada una de las azules flores del jacarandá.
jueves, 16 de noviembre de 2017
La Música
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domingo, 12 de noviembre de 2017
... recuerdos de San Juan
Provincia de San Juan
Argentina
A continuación pueden acceder a diferentes capítulos de la zona
http://rickyglew.blogspot.com/2013/04/la-cienaga.htmlhttp://rickyglew.blogspot.com/2013/02/el-hongo.html
http://rickyglew.blogspot.com/2013/02/cancha-de-bochas.html
http://rickyglew.blogspot.com/2013/02/barrancas-coloradas.html
http://rickyglew.blogspot.com/2013/03/la-ruta-del-valle-de-ischigualasto.html
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Mi Libro
Solicitalos Por Privado
Tu Agradecimiento y mi agradecimiento
Muchas Gracias a SAG AB por esta bella Mención

Mi Foto en la Noche de los Museos
Expo
