lunes, 28 de enero de 2013
Mareado en el Trapiche
Llego a Trapiche luego de recorrer el Embalse la Florida y me encuentro con un paraíso enclavado en las Sierras Puntanas. Una arroyito zigzagueante que para cruzar la ciudad lo debes pasar por puente o por badenes un sin número de veces.
El arroyo traía mucha agua, señal que la tormenta de la noche anterior lo había cargado con mucha agua. No había señales de alerta, por lo que los turistas lo podíamos disfrutar a pleno para darnos un buen chapuzón. Por supuesto, con el respeto que la naturaleza nos obliga a tener.
En unos de los badenes descubro a un hombre queriéndolo pasar, pero veo que retrocede, por supuesto que desde lejos no podía darme cuenta, pero había sufrido un mareo en el medio de su intento fallido de cruzarlo. Al rescate llegó su espesa, el sentó para reponerse.
En ese momento llego yo, ya lo veía repuesto y salió en perfecto estado a la orilla, solo un susto. Para sorpresa mía veo que llevaba una cámara fotográfica en su bolso, una D3000, charlamos un ratito de la belleza que estábamos disfrutando y seguimos nuestro camino.
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Ricky
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domingo, 27 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Me gusta este Hogar
Llegué a mi primera parada, luego de pasar por la entrada de Trapiche, me encontraba en el Embalse la Florida.
Un inmenso lago generado por el embalse, a primera hora, pocos visitantes, pero el calor ya se hacía sentir. Cuando ingreso a la gran obra observo un pequeño guardián que había hecho de un farol, seguro roto por un travieso visitante, su hogar.
Con cuidado, para que no se espante, le hago una foto a la distancia, luego me voy acercando para realizar el mejor retrato y logré este documento. De allí, no se movía. Firme permanecía protegiéndose del viento que reinaba.
Seguí capturando imágenes para el recuerdo, algún visitante se acercaba, pero nuestro amigo pajarito allí estaba sin inmutarse.
Luego, de la caminata, por encima del dique regreso y no lo veo, algo habrá ido a investigar, me dije.
No hay dudas, estaba paradito enfrente, en un árbol, seguramente más fresco.
Pero para asombro mío, regresó a su hogar de hierro y vidrio, quizá para darme la despedida, quizá para transmitirme la buena onda para el viaje.
En el próximo capítulo, la entrega final de las imágenes del embalse, con una deslumbrante caída de agua entre las piedras y las hierbas que entre ellas crecen.
Un inmenso lago generado por el embalse, a primera hora, pocos visitantes, pero el calor ya se hacía sentir. Cuando ingreso a la gran obra observo un pequeño guardián que había hecho de un farol, seguro roto por un travieso visitante, su hogar.
Con cuidado, para que no se espante, le hago una foto a la distancia, luego me voy acercando para realizar el mejor retrato y logré este documento. De allí, no se movía. Firme permanecía protegiéndose del viento que reinaba.
Seguí capturando imágenes para el recuerdo, algún visitante se acercaba, pero nuestro amigo pajarito allí estaba sin inmutarse.
Luego, de la caminata, por encima del dique regreso y no lo veo, algo habrá ido a investigar, me dije.
No hay dudas, estaba paradito enfrente, en un árbol, seguramente más fresco.
Pero para asombro mío, regresó a su hogar de hierro y vidrio, quizá para darme la despedida, quizá para transmitirme la buena onda para el viaje.
En el próximo capítulo, la entrega final de las imágenes del embalse, con una deslumbrante caída de agua entre las piedras y las hierbas que entre ellas crecen.
Un ejemplo del viento presente.
La transparencia del agua es algo increíble.
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viernes, 25 de enero de 2013
Soñando en el Viaje
Ya había recorrido unos cuantos kilómetros, era hora de cenar y descansar un poco. Eran un poco más de las 9 PM y había llegado a Laboulaye, provincia de Córdoba.
Mi cuerpo debía reponer energía y me puse a comer algo que me había llevado preparado desde casa. Pero también mis cuatro patas de goma lo necesitaban y paré en una estación de servicio a llenar su tanque con combustible.
Estaciono mi auto en un lugar que no incomode a nadie y mi primera noche dormí en él allí, hermanándome un poco más con él, ya que mucho tiempo pasaríamos los próximos días juntos.
Eran como las diez y pegué el ojo, hasta que un común y tormentoso sueño me despertó. Mis tormentas siempre presentes, no solo en mí, sino también en el cielo, San Pedro había decidido mover los muebles y hacer un festival de fuegos naturales.
Rayos y truenos al norte, este viaje no los voy a retratar les dije, por más que se vistan de gala.
Me lavé la cara, desayuné unas frutas como a las 4 de la mañana y me puse en camino.
Las primeras luces del día, las tenía a mis espaldas, el sol también empujaba mi vehículo, que mejor energía natural que él.
Llegando a Villa Mercedes, la primera alerta se hace presente, no en todos lados se conseguía combustible. Por consiguiente, lo que siempre hago, cada 100 km parada obligada en cada pueblo que llego para reaprovisionarme, para estirar las piernas un poco y charlar con el estacionero.
A San Luis capital llegaba, sin ingresar a la ciudad, energía para ambos dije. Pero además consultar un poco que camino era el correcto que debía tomar para ir a Trapiche. Porque yo uso un GPS muy antiguo, que es el consultarle a la gente. Muchas veces me orientan bien, otras no, bueno, no todos nacemos sabiendo o le preguntamos a la persona correcta.
De una u otra manera, siempre es bueno, porque si me informan mal, el destino lo habrá querido para conocer algo diferente que no estaba en los planes. Aclaro, la mayor parte del viaje tuve suerte.
Me preparé un mate, tomé algunos, mientras charlaba y estiraba las piernas y lo dejé de compañía en el asiento para la próxima parada, fotográfica en el camino.
Ingresé en un valle, subidas, bajadas, muchas curvas, lo que me obligaba a estar atento y acostumbrarme a lo que en el futuro vendría, caminos más complicados de caminar.
A mí alrededor, maíz, soja, olivos, rodeaban una muy bella autovía puntana. Cada tanto una parada para retratar lo que estaba soñando despierto y a tomar un poco del brebaje que tenía de compañía. Siempre buscando el lugar indicado para la parada, pensando en mi seguridad y la del prójimo.
Cada metro es una foto, no hay dudas, pero esas fotos quedaron en mis ojos, unas cuantas capturé, algunas por ahora comparto con ustedes.
Mi cuerpo debía reponer energía y me puse a comer algo que me había llevado preparado desde casa. Pero también mis cuatro patas de goma lo necesitaban y paré en una estación de servicio a llenar su tanque con combustible.
Estaciono mi auto en un lugar que no incomode a nadie y mi primera noche dormí en él allí, hermanándome un poco más con él, ya que mucho tiempo pasaríamos los próximos días juntos.
Eran como las diez y pegué el ojo, hasta que un común y tormentoso sueño me despertó. Mis tormentas siempre presentes, no solo en mí, sino también en el cielo, San Pedro había decidido mover los muebles y hacer un festival de fuegos naturales.
Rayos y truenos al norte, este viaje no los voy a retratar les dije, por más que se vistan de gala.
Me lavé la cara, desayuné unas frutas como a las 4 de la mañana y me puse en camino.
Las primeras luces del día, las tenía a mis espaldas, el sol también empujaba mi vehículo, que mejor energía natural que él.
Llegando a Villa Mercedes, la primera alerta se hace presente, no en todos lados se conseguía combustible. Por consiguiente, lo que siempre hago, cada 100 km parada obligada en cada pueblo que llego para reaprovisionarme, para estirar las piernas un poco y charlar con el estacionero.
A San Luis capital llegaba, sin ingresar a la ciudad, energía para ambos dije. Pero además consultar un poco que camino era el correcto que debía tomar para ir a Trapiche. Porque yo uso un GPS muy antiguo, que es el consultarle a la gente. Muchas veces me orientan bien, otras no, bueno, no todos nacemos sabiendo o le preguntamos a la persona correcta.
De una u otra manera, siempre es bueno, porque si me informan mal, el destino lo habrá querido para conocer algo diferente que no estaba en los planes. Aclaro, la mayor parte del viaje tuve suerte.
Me preparé un mate, tomé algunos, mientras charlaba y estiraba las piernas y lo dejé de compañía en el asiento para la próxima parada, fotográfica en el camino.
Ingresé en un valle, subidas, bajadas, muchas curvas, lo que me obligaba a estar atento y acostumbrarme a lo que en el futuro vendría, caminos más complicados de caminar.
A mí alrededor, maíz, soja, olivos, rodeaban una muy bella autovía puntana. Cada tanto una parada para retratar lo que estaba soñando despierto y a tomar un poco del brebaje que tenía de compañía. Siempre buscando el lugar indicado para la parada, pensando en mi seguridad y la del prójimo.
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jueves, 24 de enero de 2013
Laguna Picasa
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miércoles, 23 de enero de 2013
4000 km
Difícil resumirlo en una sola entrega, por ello nueve fotos de las 1200 realizadas como introducción para lo que yo viví y ustedes vivirán poco a poco con mis entregas.
En oportunidades anteriores voy entremezclando mis presentaciones, en esta será diferente, serán en forma cronológica. Algunas quedarán afuera, por supuesto, que no quita que al final también sean publicadas por algún motivo especial.
Desde la primera en la Laguna Picasa, luego …Villa Mercedes, Trapiche, Embalse la Florida, La Carolina, Valle Fértil, Ischigualasto, Talampaya, Villa Unión, Ruta 40, Guandacol, la Pendiente de Huaco, Jachal, Caucete, San Martin, Concaran, Nono, Mina Clavero, Cura Brochero, Los Túneles y Calamuchita fueron mi hoja de Ruta, programada y casi respetada al pie de la letra.
En ese orden irán llegando las presentaciones, en algún caso, ya veo que serán varias por cada lugar.
Desiertos y zonas fértiles, montañas y valles, arroyo y lagos, flora y fauna, un poquito de todo en unos 15 días, durmiendo en el auto y en hoteles de diferente categoría, según lo que conseguía a la hora que llegaba al lugar.
En algunas oportunidades pasando un gran susto, pero sabiéndolo zafar.
Mucha fruta y liquido ante tan abrazador sol de verano Cuyano y Cordobes.
Me acompañan nuevamente en el viaje?
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martes, 22 de enero de 2013
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Muchas Gracias a SAG AB por esta bella Mención
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