martes, 12 de julio de 2016

La Leyenda del Tuvicha Epecuén


El Tuvicha Epecuén y su Eterno Amor


El Amor entre Epecuén y la princesa de Carhué 


Un pequeño Indio quedó perdido en las cálidas e inmensas Pampas una tarde de verano. Tan cálidas que los pastos se convertían en hogueras. 


Ese abrazador calor tostó el rostro del niño, que cuando lo rescataron sus mayores lo bautizaron Epecuen  (casi quemado).

Ese tostado, lo hizo muy curtido y de un valor sin igual.  A medida que fue creciendo era cada más fuerte y gran cazador. Él no le tenía temor a nada, no le importaba ni atemorizaban los climas más extremos. Ni las frías noches, ni las cálidas tardes del desierto.  


Él tenía una gran energía interna, seguramente acumulada en esa tarde cuando niño en el desierto. El Sol se había metido en sus venas, era un verdadero Guerrero del Sol.

Su atractivo rosto y valentía, hacía que todas las mujeres se enamoraran de él. De esos amores nacieron cientos de fuertes guerreros. 

Un día, salió a cazar, a un hermoso Lugar Verde (Carhué), un verdadero oasis en el desierto, lleno de cervatillos y gallináceas.

Allí una bella princesa, lo vio. Ella era, Tripantu, había nacido una noche en el solsticio de invierno, de inmensa Luna Llena. Muy temerosa, ella se escondió entre los pastizales. No dejaba de observarlo.

Ella, quedo ciega de amor ante tanta belleza. Lo que provocaba que la bella Tripantu, en sus momentos de soledad, llorara todas las noches, con la Luna de testigo solamente. Sus lágrimas generaron un gran lago en una hondonada. 

 Sus aguas, cristalinas, de una transparencia y pureza sin igual, pero saladas, señal de su dolor. Eran su limpieza, su purificación interior.

Un día el gran guerrero, fue mordido por una serpiente de cascabel, en aquel bosque. El veneno, se iba apoderando de Él. Iba generando continuas alucinaciones. En esas pesadillas, recreaba una triste escena, veía llorar a la princesa. A quién desconocía hasta ese momento.



La noche se iba apoderando del cielo, él desea encontrarla. Él deseaba amarla aunque sea por única y última vez.

Su fuerza, sus  energías, lo hacían avanzar, gateando sobre la pradera que era una árida alfombra, hasta llegar al lago, que había generado las lágrimas de la doncella. Tenía sed, quería apagar ese fuego interior. Aquel de niño que le había generado el sol, aquel que el veneno del reptil había introducido en él. Todo esto, hacía que la sangre circulara por sus venas en forma de vapor. 



El agua salada, un gran espejo en la noche. Él la probó, la rechazó en primera instancia. Del fondo del lago apareció la imagen de la joven que le decía: “Bébela, bébela mi amor”. El bebió un sorbo y su delirio interno, hizo que se zambullera en el lago, como queriendo  amar a la bella mujer.

Esas lágrimas depositadas en el lago, la habían convertido en una fuente de sanación. Tenían, las mismas energías que aquel sol le había aportado de niño.

El Sol, lo habían convertido en guerrero. El lago lo sanó y quitó ese veneno interior y lo convirtió en un hombre romántico. 

Recuperado,  fue a buscar su último y eterno amor. Cuando la encontró, le juró cuidarla hasta sus últimas fuerzas. Esas aguas y ese amor, generaron en él un gran pensador y un ser lleno de sentimientos.  

Juntos, se fueron a vivir junto al lago en una pequeña casa de adobe y paja, que construyeron con sus manos. 

Ambos, se encomendaron a proteger dichas aguas, para curar a toda la comunidad. Cada miembro de la comunidad que era sanado, debía plantar un árbol en sus orillas, como señal de agradecimiento y para generar un gran fuerte natural para proteger dicha fuente de Vida.

También, proclamaron a viva voz, que castigarían a todos aquellos que no cuidaran ese Paraíso de Sanación. Que dichas aguas crecerían y crecerían, tapándolo todo. Esas aguas serían las lágrimas del pueblo que caerían del cielo.


 

6 comentarios:

Vilma dijo...

Fotos,magníficas.Leyenda,emocionante.Muchas gracias!

Anónimo dijo...

¡Genial amigo!!Hermosa leyenda y las imágenes una más bonita que la otra. Un placer leerla. Me encantó saber el nombre que se desprende de la palabra Epecuén, porque en Argentina de norte a sur y de este a oeste hay nombres geográficos que la mayoría de la gente pronuncia y ni sabe que son nombres en lengua indígenas, ¡Felicitaciones Ricky Kimmich por tu guerrero del sol!!!!!!
Carmen Vargas

Hugo Carballo dijo...

BELLISIMA HISTORIA Y FOTOS.

M.A.O dijo...

Qué hermosa y romántica historia de amor. Las fotografías realmente bellísimas, testimonios en el tiempo de un espacio singular. Felicitaciones Amigo querido!

Laura Jakulis dijo...

Una historia muy hermosa, tanto como tus fotos!! felicitaciones y abrazosssssss

nando dijo...

Conozco, realmente es una cosa diferente ver esa belleza de la Argentina pocos saben del lugar y mucho menos de su leyenda tampoco los lugareños. Hermosas fotos. Felicitaciones

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