sábado, 10 de diciembre de 2011

Regalo de un Amigo

Ricardo, querido.
Siempre es un gusto recibir las novedades de tu blog, al que sin dudas le ponés muchísimo amor y un empeño especial. Y yo siempre respeto al que pone su plus de amor en lo suyo. Una adorable antigüedad que quiero para mí, que ojalá me acompañe toda mi vida.
Hermosas fotografías, muchas, como la de la cúpula circular de “Se eleva al cielo”, como la hermosa serie de “El anciano del Octógono” (aunque la primera foto me parece deslumbrante, una dulcísima historia de fantasmas de la que no quiero saber nada más que la imagen), como “El último sol de Glew”, como la serie de “La vida en Chorojo” (no seleccionadas por FotoRevista porque sí), sobre todo las tres últimas, que pueden sintetizar por sí solas una cantidad intensa de información, de una palpitante vida detrás de la imagen. Esto, aparentemente obvio, no se logra siempre, cualquier fotógrafo serio lo sabe. En la última, por ejemplo, conmueve ese árbol allá lejos, desdibujado (no parece un árbol, no, parece un verde que no se decide a ser un árbol), robándole el protagonismo al muchacho de la derecha y convirtiéndose así en el punctum de la foto, el eje sensible, ese algo íntimo y muchas veces innombrable del que hablaba Barthes. Tomado así, como lo tomaste vos, resignifica la foto entera, algo que ya sabés. Y para que un hombre se convierta en segundo plano respecto de un árbol allá, recortando las nubes… El lindísimo rescate del espíritu naif del Santuario de Urkupiña, la serie de fotos que cuentan esa historia blanca. Sería muy sencillo tomar esas fotos con un dejo de ironía, de cinismo, dada la historia en estos tiempos violentos, pero no es nada fácil reflejar el respeto, la comprensión del fotógrafo, del cronista que acompaña una creencia, una tradición. Aquí se nota especialmente, aunque ese respeto es tu marca de estilo, acompañado por tus relatos que constituyen una coherencia sólida. Esto es tan así que si alguna vez te salieras un poquito de esa línea tu blog cambiaría de color, y cualquiera podrá verlo.  
Muchísimas veces cometemos con las fotos el mismo error que cometemos con la pintura, el mirarlas narrativamente, aplastando el dinamismo estático que les es natural, ese magnetismo inexplicable que no es el objeto reflejado ni nuestra mera intención o capacidad artística. Un verdadero darse en un solo golpe. Me gustó muchísimo tu última foto de “Debemos brindar por la vida”, donde parecés un director de cine italiano tratando de explicarle al asistente cómo se ilumina el objeto que tiene en su mano. Espontaneidades. Y de la increíble serie de “Cenizas en el cielo” mejor no hablar, podría sonar empalagoso hablar sobre ese Sol ceniciento travestido de luna…
Y me parece importante y significativo que sepas que quien escribe no tiene un amor especial por los paisajes, por las tradiciones, por las vidas sencillas que tan bien reflejás. Es, sin dudas, un mérito tuyo, ya que cualquiera que comparta ese mundo naturalmente es susceptible de emocionarse hasta por lo meramente evocativo, más allá del registro, otra trampa al evaluar un hecho artístico; una trampa válida, por supuesto, cada uno verá. Yo, más bien, estoy voluntaria y amorosamente acorralado por la cultura, no como hecho snob, ni como otro forma de acumulación de poder y matonería vacía sino como un hechizado por la explosión de sentidos que cada cosa significa, por el imparable entrecruzamiento de lecturas que las cosas tienen e irradian. En ese sentido soy un hombre industrial, eléctrico, fascinado con las lecturas laterales que este mundo enfermizo nos habilita, nos obliga a tener a individuos como yo, desde ya: ni peores ni mejores. La angustiante relatividad de las cosas a mí no me angustia, pero no deja de ser perturbador y molesto que ya no se pueda hablar de verdad, de un camino a la verdad, de ya no poder explicar todo desde nuestro acotadísimo y condicionado punto de vista personal. ¡Qué tranquilizador era! Y tampoco significa todo esto que no pueda disfrutar o que no valore las otras cosas más lejanas a mí, visceralmente, como esta carta demuestra; de hecho, muchas de ellas me rodean todo el tiempo como algo bienvenido, adorable muchas veces. En otro momento se hablará, si el tema interesa.
Gracias también por Portico Quartet. Ya escuché los tres discos entre anoche, y hoy al mediodía. Indudablemente es el segundo, Isla, el mejor hasta la fecha, el más logrado desde la textura y el equilibrio de los ingredientes que logran su música; también me parecen más inspiradas las composiciones. Es un grupazo, sin dudas, y muy inspirador. Me gustaría más, eso sí, un mayor contraste entre ellos, un alejamiento más pronunciado de lo ya conseguido, de esa escucha fácil en la que a veces caen. Esto se escucha mucho más en el primer disco, más concesivo para con el jazz. Me parece que descansan mucho en Jack Wyllie, que es un gran instrumentista pero no es un genio; ellos sabrán… Y el sonido del saxo soprano (cuando toca el soprano) es un problema para mí, lo admito, al que prefiero muy dosificado. Hermosas “Clipper” y “The visitor”, que por sí solas sostendrían la existencia del grupo.
Ojalá se mezclasen más con nuestro amado rock, sería ideal. Me gustan mucho más cuando ensanchan el contraste tímbrico, dinámico, cuando procesan el sonido. De nuevo, gracias por compartirlo, sabés, no los conocía, y como plus, me generó algunas ideas que ya veré. Aunque últimamente soy más escritor que músico...

En otro momento te paso nombres de muchas bandas que me encantan y ojalá te encanten, como aquel Bosque de Kasasani tan bien fotografiado por vos. Y por supuesto, queda encontrarnos después de tantos años.
Quiero que este mail sea lo que se lee, una celebración a tu talento y un festejo por las cosas compartidas con gente entrañable.
Mil besos.

Rubén Lamónica , 9 de diciembre.
"Músico, y como toca la Guitarra"
Esta carta de un amigo , es como cada mimo que ustedes me dan a diario con sus comentarios, esta carta tambien los representa a ustedes con su apoyo a mis trabajos.
Cada uno de ustedes, son ese mimo diario, gracias a Rubén y a todos y cada uno de ustedes.
Las dos fotos que acompañan al texto, soy yo y seguramente ustedes a lo largo del día, uno pasa por esos momentos, esos momentos en que se nos parece nublar el día , pero , sale el sol y salimos a volar !!!!!!!!!!!

1 comentario:

Maelgi dijo...

poesia del alma tuya , la de Ruben. bueno es lo que te decía en un mensaje , el arte completo con tu narrativa.. muy linda carta.con mucho afecto.Saludos Ricky.

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