Mis planes para este domingo, eran otros. Como
lo vengo haciendo desde hace un par de años, participar en la Expo fotográfica
de la Plaza de Bragado. El clima cambiante, me hizo cambiar de planes. Hasta
ayer, estaba en un gran dilema, voy o no voy? Decidí que no, eran muchos kilómetros. Hoy a la
mañana, mis cables estaban pelados y necesita una descarga a tierra.
Una pequeña salida no sería una mala idea.
Aunque sea para una decena de fotos. Me levanto, desayuno y tomé rumbo sur, hacia
Gobernador Udaondo, a unos 25 km de Brandsen. Muchas veces antes había pasado,
cuando iba a San Miguel del Monte, pero nunca había ingresado. Documentar una estación más, fue mi objetivo.
Llegué como a las nueve, aún lloviznaba. El
predio de la estación cercado, era propiedad privada. Don Miguel R. Padrón, su
propietario, estaba trabajando en el patio. Le pregunto si puedo hacer fotos de
la estación. Muy amablemente me responde que sí. Instantáneamente apareció su señora, Doña Pupi
González.
Nos pusimos a charlar, les comenté mi objetivo e
hice algunas fotos. Él, buscó la llave de un candado y me permitió ascender al
tanque de agua para hacer una panorámica del pueblo. Él también me acompañó.
Todo con un mantenimiento excelente. Luego, me invitaron a conocer el interior de la
estación.
Como todas estas estaciones rurales, la parte
que daba al andén era para los pasajeros, la mitad posterior era la vivienda
del jefe de estación. En la charla, Pupi me comenta que ella era la
hija del Jefe de estación, y que su madre vivió hasta no hace mucho tiempo
allí. Entre las historias o información, me comentó
que hasta 1962 llegaban allí los trenes de pasajeros. Y hasta 1968 los de
carga.
Luego de esta fecha, levantaron los ramales del
ferrocarril provincial, lo mismo que ha sucedido con la mayoría de los ramales,
como les comenté en anteriores oportunidades
cuando visité otros pueblos. La estación se fue deteriorando, cuando dejó de
circular por su abandono. Hasta que ellos volvieron al sitio y se hicieron
cargo del lugar.
Realizando un mantenimiento y rescatando las
pocas cosas que aún permanecían allí. Hoy son un patrimonio histórico que nos
remontan a aquella maravillosa y rica historia de nuestros ferrocarriles. En la charla, frente al fuego del hogar. Me
comentaban de continuas visitas de fanáticos de los ferrocarriles y de otros
fotógrafos, de los cuales a alguno conozco de nombre.
Retraté un poco su interior y a ellos. También,
unos segundos fui jefe de estación, ya que le solicité que me prestara la gorra
de jefe y me retratará como recuerdo de la visita. Algunas fotos más de su exterior, con una garúa
persistente, que mojaba un poco. Me fui despidiendo de ellos, con un beso y un
abrazo.
Un hermoso encuentro, con bellas personas que
luchan por mantener viva nuestra historia pasada muy prospera, para que nuestras generaciones futuras vean lo maravilloso
que puede ser nuestro país, si en él trabajamos todos codo a codo con un único
objetivo. Como siempre lo digo, sueño, sueño y vuelvo a
soñar con ver circular a nuestras “mototoras” por todos los rincones de nuestras
llanuras y montañas, cruzando ríos y uniendo pueblos.
Iglesia Nuestra Señora de Luján en el Pueblo de Ernestina. Llegamos a media mañana a visitarla, las puertas estaban cerradas. Fotografiamos todo su exterior y nos fuimos a recorrer el Río Salado, que se encuentra a un par de kilómetros.
Ya era pasado el medio día y a todos nos hacía ruido la panza, era hora de comer. Cuando estuvimos en el pueblo, vimos una plaza con unos bancos y mesa. Allí fuimos.
Cuando pasamos por frente a la Iglesia, vimos movimiento. El portón de Reja de hierro de entrada, tenía una de sus hojas abierta. Miramos hacia adentro y vimos también el gran portón de madera entre abierto.
Cambiamos de planes, en vez de alimentar nuestros estómagos, decidimos seguir alimentando nuestras cámaras. Una vez adentro observamos a una señora, ordenando, limpiando, para la futura misa de viernes Santo.
Primero María Cristina, se pone a hablar con ella. Su nombre es Nelly. Ella nos abrió las demás puertas y pudimos recorrer el fondo de la iglesia y su patio posterior. Muy amablemente nos atendió y tuvimos una maravillosa charla, que quizá se extendió a media hora. Cada uno contó algo nuestro, como ella comentó algún recuerdo de su bello pueblo e Iglesia. Nos contaba, que ella tomó la comunión allí, también se casó, sus hijos asistían ... toda su vida recorriendola .... hermosa historia.