miércoles, 18 de enero de 2017

Estación Jeppener

En 1779 el Capitán de Blandengues (cuerpo de caballería) Pedro Nicolás Escribano, traslada el Fortín “El Zanjón” situado a orillas del Samborombón (sería el primer asentamiento de hombres blancos) a la laguna de Chascomús, fundando esta ciudad. El Capitán Escribano comandó unos años(1777/1779)el Fortín “El Zanjón”, se encontraba en las cercanías de la región de Jeppener y dentro de nuestro partido: Brandsen.
 Estos fortines intentaban proteger a los primeros estancieros de los malones (ataques inesperados de indios), recordemos que en esta época estas tierras pertenecían a los indígenas. Indios Pampas, cazadores y nómadas, usaban para cazar boleadoras de piedra con surcos o forradas en cuero, atadas con tientos de cuero, arcos y flechas con puntas de pedernal, cuarzo, ópalo, madera, también con Hondas, cazaban guanacos, venados, zorros, ñandúes. Hacían cestería y alfarería. 
 Hacia 1860, el lugar estaba poblado por grandes estancias adquiridas por la compra de tierras públicas al gobierno.
Entre los primeros compradores de la zona, figuró como dueño Valerio Islas (después de 1810) quien vende en 1821, el 11 de Septiembre a Martín José González. El 3 de Marzo de 1837; Martín J. González le vende a Francisco Mohr, el 30 de Diciembre de 1846, pasan a manos de su Sra. Gracia Bickford de Mohr, el 26 de Junio de 1858, la testamentaria de Gracia Bickford de Mohr adquirió del gobierno, un sobrante de terreno localizado en el partido de Chascomús de 1.125 leguas cuadradas.
 Don Guillermo Jeppener, el 27 de Marzo de 1860, compra a la sucesión de Gracia Bickford de Mohr, por intermedio de su representante el Dr. Alejo B. González “un terreno situado en el partido de Magdalena, compuesto de media legua de frente por una y media de fondo, lindando por el NE con el río Samborombón, NO con los campos de la viuda de Dionisio Chiclana, SE con los de José Ferrari y SO con los de Santiago Chiclana”.
El 19 Diciembre de 1873, Guillermo Jeppener compra al gobierno otro terreno.
Algo más de dos décadas pasaron para que Guillermo Jeppener vendiera sus campos junto con su estancia “Las Margaritas” a Andrés Jones, esto sucedió el 21 de Diciembre de 1882, Jones compra todos sus campos.





La Primera Escuela
Esta escuela infantil, la Nº3 se ubicó en la finca del Sr. Pablo Calzeta (ex casa de José Cardinal, Nello Sequenza, entre San Martín y Moreno), luego se traslada al Hotel “El Británico” de la calle Jones al 400, de ahí a la casa de Manuela Shillindford, en la calle San Martín y Nello Sequenza, después pasan a la casa de José Gargiulo en Moreno y Delaplace, hasta el actual predio de la calle San Martín (entre Irey y M. Rojo).
Más información histórica la pueden obtener en
http://jeppener.com.ar/los-comienzos.htm 

domingo, 15 de enero de 2017

San Pedro: Nuestra Señora del Socorro

La iglesia Nuestra Señora del Socorro, fué inaugurada el 10 de Marzo de 1872 y se comenzó a construir en 1860.
Situada en la Plaza Constitución, su torre sobre el eje de simetría, marcando un hito hacia barranca y el río. Tiene el campanario en la parte posterior y el diseño esta basado en la Basílica de la ciudad italiana de Novara.
En su interior se encuentra la imagen de “Nuestra Señora del Socorro” partona de la Iglesia de San Pedro, cuya fiesta se celebra anualmente el 8 de Septiembre y que fuera declarada Patrona de la ciudad, en el año 1763. 


Tiene el Niño Jesús en sus brazos y se halla sentada en una sillita de madera, la que en un tiempo luciera ornamentos de plata labrada. Fue traída de Oruro (Bolivia) por el Hermano de la Orden Franciscana, Fray Alonso del Pozo en 1760, con la expresa condición de ser Patrona de la nueva Iglesia.
Es Patrona de la Iglesia de San Pedro, “Ntra. Señora del Socorro”, cuya fiesta se celebra anualmente el 8 de Septiembre y que fuera declarada Patrona de la ciudad, en el año 1763.
Su imagen es antiquísima, pequeña, “de vestir”.
Tiene el Niño Jesús en sus brazos y se halla sentada en una sillita de madera, la que en un tiempo luciera ornamentos de plata labrada.
Fue traída de Oruro (Bolivia) por el Hermano de la Orden Franciscana, Fray Alonso del Pozo en 1760, con la expresa condición de ser Patrona de la nueva Iglesia.
Las muchas alhajas y ofrendas con que contara la Patrona, fueron robadas por los portugueses en la oportunidad en que asaltaron, saquearon e incendiaron, en 1813, el pueblo de San Pedro.
Esta imagen fue retirada, para restaurar, el 13 de Octubre de 1985. Fue llevada a Buenos Aires, donde especialistas realizaron el trabajo en la Virgen y en el Niño.
Se terminó la tarea encomendada el 20 de diciembre de ese mismo año y se reentronizó el 24 de diciembre.


El vestido que lució el día de la consagración del Templo, fue confeccionado en 1940. 
Es Patrona de la Iglesia de San Pedro, “Ntra. Señora del Socorro”, cuya fiesta se celebra anualmente el 8 de Septiembre y que fuera declarada Patrona de la ciudad, en el año 1763.
Su imagen es antiquísima, pequeña, “de vestir”.

Tiene el Niño Jesús en sus brazos y se halla sentada en una sillita de madera, la que en un tiempo luciera ornamentos de plata labrada.
Fue traída de Oruro (Bolivia) por el Hermano de la Orden Franciscana, Fray Alonso del Pozo en 1760, con la expresa condición de ser Patrona de la nueva Iglesia.
Las muchas alhajas y ofrendas con que contara la Patrona, fueron robadas por los portugueses en la oportunidad en que asaltaron, saquearon e incendiaron, en 1813, el pueblo de San Pedro.
Esta imagen fue retirada, para restaurar, el 13 de Octubre de 1985. Fue llevada a Buenos Aires, donde especialistas realizaron el trabajo en la Virgen y en el Niño.
Se terminó la tarea encomendada el 20 de diciembre de ese mismo año y se reentronizó el 24 de diciembre.
El vestido que lució el día de la consagración del Templo, fue confeccionado en 1940.
Tan pronto como los arquitectos cristianos comenzaron a edificar iglesias, pensaron en coronarlas con almenas, de donde nacían las torres o campanarios, los que remataban en una cruz, una veleta o un gallo.

La cruz proclama, desde la altura, las eminentes virtudes de ese signo sagrado, convertido en blasón de los cristiano; la veleta recuerda los
vaivenes de la fama y de la fortuna y lo efímero e inestable de la vida; el gallo, centinela siempre alerta.

Las campanas del templo son las que nos ponen en marcha, para constituirnos en Iglesia.
Desde tiempos inmemoriales hasta 1913, convocaban a los fieles dos campanas muy viejas, propiedad del antiguo Convento Franciscano. 
Una, consagrada a Ntra. Sra. de los Desamparados, fundida en 1760 y otra, que dejó de tocar sólo cuando se rompió.
 Ambas están aún en la torre; son las que sonarán, después de tantos años, el 24 de Agosto de 1986, antes que fuese cerrado el Templo para su Consagración, consumada el día 30, en que se volvieron a oír.
En 1913 se colocan las nuevas campanas, donadas por el Padre Pablo Carlevarino en 1911 y consagradas por el Obispo de La Plata, Monseñor Terrero, por el Párroco de ese entonces. La más grande tiene una inscripción que dice: 
“Estoy consagrada para llamar a los fieles en las fiestas y solemnidades. Estoy consagrada a la Virgen del Socorro, Patrona de la Parroquia”. La mediana: “Estoy consagrada a San Pedro” y la más chica, ubicada sobre ambas: “Estoy consagrada a San Pablo, apóstol de los gentiles”. Cada una tiene grabados, además, una cruz y la imagen respectiva.


El campanario de nuestra Parroquia, por estar ubicado en su parte posterior, es el único en América y el segundo en el mundo.
El Padre Guardini dice: “El campanario se eleva, desde la Casa de Dios al aire libe, como si lo tomara para Él. El mensaje de las campanas es mensaje de consagración, mensaje de Dios; sin límites ni fines, mensaje del anhelo y de la realización infinita”.

Las capillas laterales son como otras pequeñas iglesias dentro de la principal. Responden al deseo de dar culto a Santos Locales y universales de mayor devoción. Suelen correr alrededor de las naves y del ábside.
La costumbre, antiquísima, de reservar la Eucaristía en los templos para servicio de los enfermos es el orígen de los Sagrarios ubicados, en general, en el altar más importante de la Iglesia.
Hoy, dice el Misal en sus Normas Generales: “ Es muy recomendable que el lugar destinado para reservar la Sagrada Eucaristía esté en una capilla adecuada para la oración privada de los fieles.
Si esto no fuere posible, conforme a la estructura de cada Iglesia y a las legítimas costumbres del lugar, el Sacramento se pondrá en otro altar, pero en un lugar de la Iglesia verdaderamente noble y bien ornamentado. La Sagrada Eucaristía se reservará en un solo Sagrario, que debe ser sólido e inviolable. Por consiguiente, de ordinario habrá un solo Sagrario en cada Iglesia.
De lo citado se infiere el interés de la Iglesia por que, de ser posible, se instale el Sagrario en capilla aparte. Esto es lo que se ha hecho en nuestra Parroquia.
Luego de largas discusiones con miembros y arquitectos de la comunidad, se acuerda levantar la Capilla del Santísimo al final de la nave lateral derecha.
Se aprueba el proyecto presentado por el arquitecto Jorge Bertani en septiembre de 1985, quien se hace cargo, desinteresadamente, de la dirección de la obra en mayo de 1986.


El Sagrario que se ha colocado en la Capilla, ubicado sobre el gran pedestal, es el mismo que tenía la Parroquia.
A un costado pende una lámpara; su luz indica la presencia real de Cristo.
En esta capilla lateral se celebra, de lunes a viernes, la Santa Misa, ya que el lugar es más propicio para el recogimiento y la adoración personal.
La Instrucción General del Misal Romano, en su Nº 258, dice: “El Presbiterio deberá distinguirse de la nave de la Iglesia, por hallarse en un plano más elevado, o por su particular estructura y ornato”.
El Presbiterio es el lugar de los presbíteros.
En nuestra Parroquia se halla en elevación; se accede a él transponiendo tres escalones, hallándose allí el altar, el ambón y la sede.
Antiguamente, en este templo, formaba parte del Presbiterio un gran retablo, en el que se encontraban las imágenes de Ntra. Sra. del Socorro, San Pedro, San Pablo, el Sagrado Corazón y San Carlos Borromeo.


Antiguamente, en este templo, formaba parte del Presbiterio un gran retablo, en el que se encontraban las imágenes de Ntra. Sra. del Socorro, San Pedro, San Pablo, el Sagrado Corazón y San Carlos Borromeo.


Este enorme retablo fue quitado en la refacción de 1940, quedando únicamente el gran baldaquino que sostenía el Sagrario, situado debajo de la Imagen de la Patrona.











jueves, 12 de enero de 2017

La Vuelta de Obligado


El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La escuadra agresora intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.


 El sitio de Montevideo impulsado por Juan Manuel de Rosas tenía el objeto de combatir al jefe oriental Rivera y a los exiliados opositores. Atacados sus intereses comerciales en el Río de la Plata, Inglaterra y Francia apresaron la escuadra argentina del almirante Guillermo Brown y mantuvieron el propósito de remontar el Paraná para comerciar con el Paraguay. En la Vuelta de Obligado se extendió una triple cadena para cerrarles el paso y se dispusieron baterías frente al río. Luego de intensos combates, las naves anglofrancesas quebraron la línea de defensa argentina, pero no encontraron poblaciones que quisieran adquirir sus 
mercaderías. Desde 1840 se había renovado en Inglaterra el interés por el comercio con América del Sur. Para la expansión de su actividad económica reclamaba la libre navegación de los ríos. Rosas no estaba dispuesto a aceptar esta exigencia. Al mantener el control de la navegación y de las recaudaciones aduaneras perseguía varios propósitos: engrosar el tesoro de la provincia; lograr el apoyo de los comerciantes porteños favorecidos por su política; ocasionar perjuicio a sus opositores de las provincias del litoral; ejercer presión económica sobre Paraguay para que éste terminara por incorporarse a la Confederación; influir sobre la política seguida por Uruguay y por Brasil. 
A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la Banda Oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.
Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata impuesta por su mediación con la creación, en 1826, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente. Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata. Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los  mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacional

 Cuando en 1843 Oribe inició el sitio de Montevideo, luego de haber derrotado a Rivera en Arroyo Grande, la flota argentina al mando de Brown inició el bloqueo por mar. La defensa de la ciudad quedó al mando del general Paz que formó legiones de extranjeros. El representante inglésMandeville y el francés de Lurdemediaron para poner fin a esta situación. Rosas rechazó la mediación.
El comandante de la escuadra inglesa en el Atlántico actuó por su cuenta y desconoció el bloqueo. Florencio Várela partió a Europa en representación de Rivera y de la Comisión Argentina (unitarios) para gestionar la intervención armada anglofrancesa contra el gobernador de Buenos Aires. En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.
Finalmente, el gobierno inglés también decidió intervenir con el objetivo de lograr la libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense según el tratado de 1828 frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista.
En 1845, Mandeville fue reemplazado por William Ouseley, quien no se entendió con Rosas y en setiembre declaró el bloqueo al río de la Plata. En abril de ese año, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires. El caudillo oriental Manuel Oribe con el apoyo de Rosas mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental. Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo. A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas robaron a la escuadra argentina: la capturaron y la obligaron a fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores.

Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica. En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso de las naves extranjeras.
Rosas nombra al general Lucio Norberto Mansilla, oficial de San Martín en Chacabuco, comandante interino de la División Norte. Con más patriotismo que recursos se propuso detener a los invasores en las barrancas de la Vuelta de Obligado, al norte de la localidad de San Pedro. De costa a costa del río Paraná ancló veinticuatro pontones atados con triple cadena y en tierra desplegó 2.200 soldados, con 35 piezas de artillería.

En la mañana del 20 de noviembre de 1845, el general Mansilla arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea.
Con la última estrofa del Himno Nacional Argentino se abrió el fuego sobre el enemigo. La heroica lucha duró varias horas y a la caída del sol ingleses y franceses desembarcaron y se apoderaron de las baterías. La escuadra cortó las cadenas y siguió hacia el Norte. Murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de integrantes de la escuadra aliada.

Texto extraído de Internet, autores varios.

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