domingo, 24 de junio de 2012

de Berna a Cochabamba


Comparto con ustedes parte de un trabajo realizado por Sebastien, mi sobrino Suizo radicado en Cochabamba, el texto fue escrito por él y las fotos que acompañan son algunas remanentes de mi viaje.
http://espanol.ethnoecologie.com/

El día gris y lluvioso parece comprometer nuestra excursión en los Andes bolivianos que habíamos previsto hace tiempo. Nuestros dos guías e informantes locales, Labriano y Tiburcio, nos esperan en Sipe Sipe, en el valle a una hora en coche desde Cochabamba. Con 37 años, Labriano es uno de los pocos “jóvenes” que ha construido su vivienda principal en su lugar de origen, a casi 4000 metros.
Desde la muerte del “Tata” Ignacio (el “padre” Ignacio), Labriano se ha convertido en el principal curandero tradicional de la comunidad, y gana cada año en experiencia. Tiburcio cincuenta años, decidió regresar a Waka Playa luego de varias décadas dedicadas a cultivar naranjas, piña y coca en la llanura del Chapare. Ahora abrió una chichería donde sirve la bebida de maíz fermentado los días de feria.





Waka Playa es un pequeño pueblo encaramado a 3900 m, en que los campesinos de la región se juntan temporalmente alrededor del mercado, la posta de salud y la escuela. Allí dejamos el coche. El propósito del viaje es explorar las famosas Inca Purmas, estas tierras míticas que según los lugareños, fueron cultivadas por los Incas a más de 4100 m, y que podrían volver a cultivarse gracias al calentamiento global.

Allí vamos caminando. Mi suegro nos acompaña con entusiasmo y oficia de traductor quechua-castellano. También nos acompaña mi cuñado, que es médico. La subida es empinada y se siente los efectos de la altura. Labriano se llevó una pesada picota que maneja tranquilamente en su hombro. Se hace más diversa la meta de nuestra caminata cuando nuestros dos compañeros nos confían que la zona tiene riquezas minerales, que entienden explorar rompiendo piedras en el camino. Sin embargo a la picota de Labriano se le da también otro uso: luego de media hora de caminata se pone a arrancar raíces de una planta en forma de cojín, Azorella biloba, y pelarlas como si se trataría de zanahoria cruda. Esta raíz comestible revela ser un poderoso tónico que rápidamente nos pone a todos de ataque. Ni siquiera necesitamos recurrir a nuestras reservas de hojas de coca, indispensables para toda excursión en altura.

Para Labriano, la excursión es una oportunidad para completar su farmacopea. Ahora nos muestra la poderosa raíz de una malvácea, que nos comprueba que en los altos Andes, la mayor parte de la biomasa está bajo tierra. Finalmente llegamos a las Inca Purmas, pastizales ubicados entre 4100 y 4300 m. Los miembros de la comunidad se repartieron los derechos de acceso para una posible puesta en cultivo. Estas tierras ricas en humus, libres de nematodos y de insectos, sería ideales para el cultivo de la papa, a condición de respetar un periodo largo de barbecho.
Al que le interese, el resto del relato en http://espanol.ethnoecologie.com/

2 comentarios:

  1. Hermosas fotos, retratada la fuerza del paisaje...!!!
    El relato es muy bonito también, es una cultura muy rica la aymara.
    Gracias por compartir esta bellezas.

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  2. Que buena vivencia y fotos que la acompañan. Gracia a por compartir tus conocimientos

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